martes, 16 de junio de 2009

Exhibición de libros antiguos en la Biblioteca Nacional en Beijing

Una exhibición de libros antiguos comenzó este domingo en la Biblioteca Nacional de China en Beijing. El público podrá ver cerca de 300 manuscritos poco comunes.


Un códice escrito en el año 399 antes de Cristo se ha convertido en el más popular de la muestra. Es además el documento más antiguo de todos los que están en exposición.

La exposición de libros antiguos es la mayor de este tipo en medio siglo. Las 300 piezas únicas fueron recopiladas por cerca de 100 organizaciones de todo el país. Los expertos aseguran que muchos de los libros son las únicas copias que existen y son de una trascendencia histórica.




La muestra permanecerá abierta hasta el 3 de julio.

Fuente: CCTV.com

sábado, 6 de junio de 2009

XXVII Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Santiago de Compostela

Hoy se ha inaugurado la XXVII Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Santiago, con nueve librerías procedentes de distintas puntos de España (Valencia, Madrid, Ponferrada, León, Rueda (Valladolid), Vigo y A Coruña).

Sus stands permanecerán abiertos al público de 11 a 14 horas y de 17 a 21 horas, en la Alameda compostelana hasta el próximo 21 de junio.

Se vende un primer ejemplar del Ulises de Joyce

Un ejemplar de la primera edición del "Ulises" de James Joyce (1882-1941) fue vendido en Londres por 275.000 libras esterlinas (unos 312.000 euros), el precio más alto pagado por una primera edición de un libro del siglo XX.


El libro fue vendido el jueves 4 de junio a un coleccionista privado anónimo durante la 52ª Feria de anticuarios y libros antiguos de Londres. El ejemplar vendido en Londres es la copia 45 de una primera edición de 100. El anticuario que puso a la venta el libro, Pam Harrington, afirmó que el ejemplar es uno de los cuatro volúmenes de esa tirada que nunca habían sido identificados.

Lo sorprendente del ejemplar que acaba de ser vendido es el buen estado en que se encuentra. Originalmente fue comprado por alguien llamado Hewitt Morgan en una librería de Manhattan, Sunwise Turn. El secreto de su óptima conservación reside en que, tras su compra, Morgan lo conservó guardado en una caja, preservándolo de la luz. Por otro lado, las únicas páginas cortadas son las últimas cuarenta (el extenso soliloquio de Molly Bloom), las más polémicas por su contenido erótico.

Ulises apareció, primero, de forma seriada en el periódico estadounidense The Little Review entre 1918 y 1920. Fue Sylvia Beach, la propietaria de la librería parisina Shakespeare & Company, quien lo publicó completo en 1922. Narra el paso por Dublín de su personaje principal, Leopold Bloom, y de Stephen Dedalus, ambos álter egos del autor, Leopold (Joyce viejo) y Stephen (Joyce joven), durante el 16 de junio de 1904.

jueves, 4 de junio de 2009

Biblioteca Digital de Autores Clásicos Séneca

La Consejería de Universidades, Empresa e Investigación de la Comunidad de Murcia, a través de la Fundación Séneca-Agencia Regional de Ciencia y Tecnología, ha puesto 64.000 páginas de incunables que se remontan al siglo XV, y que tratan sobre la antigüedad clásica griega y romana, a disposición de toda la sociedad en la web InterClassica, según informaron fuentes del Gobierno regional.

Esta actuación, que ha contado con un presupuesto de 60.000 euros, supone la creación de la 'Biblioteca Digital de Autores Clásicos Séneca', un fondo bibliográfico digital con las versiones, ediciones y comentarios de los autores de la antigüedad clásica desde el siglo XV.

En concreto, han sido digitalizados los ejemplares más antiguos presentes en el Fondo Antiguo de la Biblioteca de la Universidad de Murcia, 64.000 páginas procedentes de todos los incunables del siglo XV, entre los que el más antiguo data de 1.483, así como de los impresos de los siglos XVI y XVII. La 'Biblioteca Digital de Autores Clásicos Séneca' es una sección más de InterClassica, un portal de Internet cuyo fin principal es la promoción de contenidos relativos a la antigüedad clásica griega y romana.

Gracias a esta iniciativa, cualquier persona podrá leer, como si las tuviera entre sus manos, versiones de Aristóteles, Arquímedes, Dioscórides, Heródoto, Hipócrates, Juvenal, Pausanias, Persio, Platón, Pomponio Mela, Ovidio, Virgilio, y de otros muchos autores, así como obras de contenido lexicográfico y de crítica literaria, textos de gramática griega y latina.

Entre las obras digitalizadas destaca una Biblia Latina, publicada en Venecia en 1482, con comentario y anotaciones de Nicolás de Lyra que tuvo amplia difusión en los siglos sucesivos, la primera edición impresa en griego de la obra completa de Platón, publicada en Venecia en 1513 en la imprenta de Aldo Manucio, una figura muy destacada durante el siglo XVI y que pasa por ser el 'inventor' de las ediciones de bolsillo; y la versión latina, editada en Bolonia en 1565, de la obra de Arquímedes, el famoso matemático griego, en la que se encuentra formulado su conocido principio hidrostático.

También pueden ser 'hojeadas' digitalmente la versión latina, publicada en Pésaro en 1572, de la única obra conservada de Aristarco de Samos, astrónomo griego del siglo III A.C. que se anticipó en más 1.800 años a Copérnico en la formulación de la hipótesis heliocéntrica, o la traducción de Andrés Laguna de la obra de Dioscórides sobre las facultades curativas, sobre todo de las plantas, ilustrada con un número elevado de grabados.

Fuente: Europa Press

miércoles, 3 de junio de 2009

Librería Anticuaria Byron's en Las Palmas de Gran Canaria

Artículo escrito por Miguel F. Ayala, extraído del Diario de Las Palmas La Provincia del día de hoy y titulado "Libros para sibaritas":

"En la calle Cebrián mantiene vivo Salvador Moreno un hueco dedicado a la magia de los libros antiguos y primeras ediciones. A precios razonables aún puede llevarse uno a casa, por ejemplo, una primera edición de Lorca.

Una enorme pared de la calle Cebrián, en Las Palmas de GC, atesora un buen puñado de libros antiguos para aquellos que no sólo se deleitan con el placer de leer, sino que acentúan la experiencia con tener en sus manos una primera edición de su novela favorita o una delicada publicación especial por sus ilustraciones o su cuidada encuadernación.

Salvador Moreno es el propietario de la Librería Anticuaria Byron's y lleva casi toda la vida dedicado "al negocio de los muebles antiguos y la restauración, aunque hace unos años", explica, "me decidí a centrarme sobre todo en los libros al descubrir que existe un gran mercado y que además me sentía más feliz en ese campo".

Byron's es un negocio "de compra y venta" y ofrece, entre otras, primeras ediciones de autores de la Generación del 27, una colección de El Quijote "con láminas de ilustraciones muy lujosas" o un ejemplar del libro de recopilaciones donde se publicó por primera vez Mariana Pineda, de García Lorca. "Es de la editorial Estampa", cuenta, "y su precio era de una peseta y media cuando se puso a la venta".

Los libros que Salvador ofrece no son ya de peseta y media "pero tampoco alcanzan los precios astronómicos que piensa la gente". Hay títulos "de 100 euros y otras de más de 1.000", como alguna de las enciclopedias, editadas en 1945 que, ésas sí, nunca podrán ser superadas por la tecnología de Internet debido a la belleza de los grabados. Son, como dice Moreno, libros para sibaritas.

Una de las delicatessen que puede hallar el interesado que acuda a Cebrián 31 bis es una colección sobre la historia de la moda editada a mitad del pasado siglo y escrita por Max Von Boehn o varios misales y biblias, algunas decoradas de manera suntuosa, o ediciones curiosas de Benito Pérez Galdós."

Video de libros y libreros en Buenos Aires

A través de una entrevista muy interesante con el librero Miguel Ávila nos acercamos al mundo de los libros y libreros de Buenos Aires.

El video se ha dividido en dos partes de unos 10 minutos cada una, con algunos minutos dedicados a los libros antiguos.

Parte 1:


Parte 2:

martes, 2 de junio de 2009

Historias de libros y libreros en San Salvador

Reproducimos en la presente entrada de este blog un interesante artículo sobre los libreros de libros usados en San Salvador, que aparece en el primer periódico digital latinoamericano ElFaro.net, y que se titula "La biblioteca alejandrina de San Salvador":

"La Biblioteca Real de Alejandría o Antigua Biblioteca de Alejandría fue en su época la más grande del mundo. Se cree que fue creada en dicha ciudad egipcia a comienzos del siglo III a.C. por Ptolomeo I Sóter, y que llegó a albergar hasta 700.000 volúmenes en papiro, hasta su desaparición hace cerca de dos mil años a causa, según algunas teorías históricas, de un gran incendio. Al fuego, sin embargo, sobrevivió su leyenda, y en San Salvador, en los alrededores del cada vez menos histórico centro de la ciudad, el instinto comercial de las calles la homenajea con similar vocación de acervo, pero mayor descuido.

No hacen falta paredes. Los puestos de compra y venta de libros cercanos a la Avenida España y la Sexta Norte representan para el amante de las letras, aunque tenga poco dinero, un pequeño paraíso. Yo decidí probar suerte y ver qué historias compraba con treinta dólares.

Sobre la España, junto a la Tercera calle oriente, hay tres tenderetes que funcionan desde hace poco menos de dos años. “Están ahí”, dice Claudia, una de las vendedoras, “porque en el Parque San José hay mucho ladrón y además hay que pagarles renta”. “Ay, Dios, con que apenas saca uno para comer, ya voy a tener para estar manteniendo a estos vagos”, se queja.

Claudia está sentada sobre un desgastado banco de madera, dentro de un pequeño quiosco de metal que almacena libros de pared a pared. Bebe sopa de un recipiente de durapax mientras espanta con un soplido las moscas que la acechan. Es rubia y gorda, y tiene un gran lunar café cobre el labio, en el lado izquierdo de la cara. Me recuerda, sin yo quererlo, a la “Hermelinda Linda” de los pasquines de los ochentas, una bruja de acento mexicano.

“Aquí viene gente que quiere comprar, sobre todo, enciclopedias”, dice. “Los libros viejitos son los que más se venden. Los compran viejitos que dicen que con ellos fueron educados y sin muchas preguntas, se llevan el libro antes de que alguien se lo arrebate. No son coleccionistas, solo gente que vive nostalgiosa (sic.) de cuando era joven y se ríe cuando encuentra algún libro de texto de sus tiempos de escuela”, cuenta Claudia mientras muestra algunos ejemplares.

El primero de ellos es una novela, “Kitty”, de Rosamond Marshall, una escritora que hizo famoso el género del romance para adultos. Sostengo en mis manos una edición de 1946, hecha en Buenos Aires, Argentina, por la editorial Claridad. Según la enciclopedia Wikipedia, la primera edición de este libro generó una ganancia estimada de entre un millón y medio y tres millones de dólares para esta mujer originaria de Nueva York. El ejemplar que me entregó Claudia está lejos de aquellos días de gloria: su pasta dura está unida con cinta adhesiva café, y no evita que el papel se desintegre con cada ojeada.

Lo cambio al instante por otro titulado “Especies útiles de la flora salvadoreña”, un catálogo compilado por el médico-cirujano salvadoreño David Joaquín Guzmán, el mismo que hoy presta nombre al Museo Nacional de Antropología. En la primera página del texto se lee: “... con aplicación a la medicina, farmacia, agricultura, artes, industria y comercio. Tomo II”. Es una edición de 1980, la número cuatro, y su impresión estuvo a cargo de la Dirección de Publicaciones del Ministerio de Educación. La primera edición, según consta en el registro del libro, fue hecha en 1926 por la Imprenta Nacional.

El libro fue propiedad de un tal José Alfredo Henríquez Castro, que se encargó de colocar su nombre con un sello de hule en tinta color negro en la primera página y en el folio número 297. otra de las páginas reza: “Obsequio de la dirección de publicaciones Ministerio de Educación. El Salvador, C. A.”. Claudia pagó a un desconocido cinco dólares por él.

“Es que a veces la gente anda en aguas y viene a ver cómo le ayudamos”, me dice un hombre delgado, alto y moreno, con cara de Dámaso Pérez Prado, que dice llamarse Jacobo y ser hermano de Claudia. Viste un sombrero de tela, y me dice que tienen las enciclopedias en oferta. Son de las editoriales Salvat y Espasa.

Emocionado al descubrir que soy periodista, me cuenta que junto a una veintena de comerciantes informales planea demandar al ex fiscal general Felix Garrid Safie y al presidente de ARENA, ex candidato a presidente de la república y ex director de la PCN Rodrigo Ávila por haberlos encarcelado hace un par de años, acusados de cometer actos de terrorismo. Jacobo se refiere a los hechos de mayo de 2007, cuando tras un decomiso de cd y dvd piratas un grupo de vendedores quemó una patrulla, un vehículo de la cadena de televisión TCS y un pick up particular, además de provocar daños en algunos locales comerciales. Once presuntos vendedores fueron procesados por terrorismo. Jacobo dice que fueron “como treinta”. Él salió de la cárcel hace poco menos de un año. Está en libertad condicional.

“Salí de allí enfermo”, dice. “Todavía vomito por culpa del yodo que le echan a la comida. Además, mi papá se puso malo del corazón cuando le dijeron que me iban a meter preso sesenta años. Se cagaron en mí esos viejos. Perdí mi casa y me enhuevé. Ahora apenas logro salir con 25 dólares al día”.

Claudia lo interrumpe y me muestra una postal con el rostro de Pedro Infante. En ella el astro mexicano viste el famoso uniforme del Escuadrón Acrobático de Tránsito de México D.F., con el que filmó la película “A toda máquina” (1951), con Luis Aguilar como coprotagonista e Ismael Rodríguez como director. La foto venía entre las páginas de un ejemplar del Quijote.

“Una vez encontramos una carta del presidente Enrique Araujo...”, cuenta la vendedora. “Dice sus cositas”, agrega Jacobo con cierto misterio. Dicen que la tienen en casa. “En la gaveta de la cama de ella”, dice Jacobo señalando a su hermana. Ante mi incredulidad Claudia promete buscarla y enseñármela al día siguiente. La sigo esperando.

A estas alturas, cerca del mediodía, he gastado seis dólares y comienzo a caminar rumbo a la plaza San José, sobre la Sexta Avenida Norte. Allí me esperan cerca de cincuenta libreros, aunque la alcaldía de San Salvador no sabe con exactitud cuántos comerciantes informales se dedican a este rubro. Los libros asoman entre los peatones, la superposición de microbuses y buses, los puestos de comida y la cortina sonora que sale de las oficinas del Ballet Folclórico Nacional, sobre esta misma calle. Son libros manchados, carcomidos por las polillas y con los lomos despellejados por el uso, el clima, el tiempo.

Atravieso el barullo y me detengo frente al primer puesto que encuentro. La vendedora escucha atenta a su hija, de unos 17 años y uniforme escolar, que ha dejado su mochila sobre el piso de la acera y lee en voz alta el Código de Trabajo en un intento de explicar a su madre algunas leyes. Hace poco leí en algún lado que, según Ricardo Bracamonte, Director Nacional de Promoción y Difusión Cultural de CONCULTURA, un aproximado del 70% de la población del país no lee libros con frecuencia.

Ojeo las tapas y lomos sobre la mesa y tras unos minutos de curiosidad insatisfecha sigo mi camino. En otros tres establecimientos corro con la misma suerte: libros de álgebra, manuales para windows 97, ejercicios de matemáticas y un ejemplar del famoso silabario en el que miles aprendimos a escribir “mi mamá me mima, mi mamá me ama” no logran capturar mi interés. Hasta que el puesto 233 me devuelve la alegría.

Desde fuera, una pila interminable de libros colocados uno sobre otro hasta llegar al techo empequeñece a un hombre que parece sentado en el interior de una concha de caracol. Doy las buenas tardes y le digo que lo quiero entrevistar. “¿Cuánto me vas a dar?”, me grita. “Nada”, contraataco indignado al vendedor, que me dispara miradas de desprecio desde el fondo de su cuartucho tapizado de libros viejos. Me mira de pies a cabeza y luego me invita a sentarme junto a él. De mala gana, busco asiento entre Cervantes y Baldor, pero termino cediendo mis nalgas al suelo. “Lo que pasa”, me dice en tono de regaño, “es que siempre vienen queriendo verme la cara de tonto útil”.

“Ahí vienen con sus cámaras y sus preguntas estúpidas... y yo, ¿qué gano? Publicidad gratis, me dicen. Ni mierda, ¡mentiras! Son pendejadas. Uno nunca gana nada de esto. A mí nadie me ha dado nada gratis desde que empecé allá por lo ochenta”, reclama. Me callo y lo dejo hablar. “La última vez”, continúa, “vino un bicho de la UCA a hacerme unas preguntas dizque para su tesis de graduación (sic). Puede ser –dice en pose reflexiva mientras se quita los lentes de carey, los limpia y se los coloca sobre la frente, cerca de un remolino de cabello que le nace al lado derecho de la cabeza, donde tiene el cabello más largo-, puede ser que él sea solo una ratilla de laboratorio, pero podemos preguntarnos: ¿qué hay más allá de esas intenciones? ¿Qué interés tendrá la UCA en lo que yo hago y pienso? ¡Já! ¡Ahí hay un gran interés económico oculto!”

Un joven moreno, como de un metro sesenta y seis, con pelo negro y escaso bigote, asoma su rechoncha figura al umbral de la puerta y dice:

¿Tenés el álgebra de Baldor?

$13 te cuesta.

¿Esa es copia?

Sí.

¿Y nueva?

$20 -dice el vendedor, cortante, sin quitar la mirada del tipo, tiene una pierna dentro del negocio y los brazos extendidos y apoyados en los maderos laterales de la puerta.

El comprador balbucea para sí, como si hiciera cuentas, y sin mediar palabra se despega de los maderos de la puerta, da la vuelta y se aleja. El vendedor de libros vuelve a atacar:

“¿Yo qué quisiera que me dijeran?”, se pregunta, y de inmediato se responde: “que a cambio de una entrevista me van a dar mil dólares y, además, un nuevo puesto, en un local más cómodo. Y que me paguen el alquiler de un año, o mejor aún, me compren la casa y la pongan a mi nombre, para que me desarrolle como empresario. Eso sería chivo”, me dice como retándome a cumplir sus sueños. Le cuento que estoy escribiendo una crónica sobre la venta de libros pero me vuelve a callar. “No, si yo sé que usted anda haciendo su trabajo… pero atrás de eso hay intenciones ocultas, hay un orden establecido”, insiste.

Transijo, reintento, argumento. Le logro convencer de que soy periodista y de que estoy dispuesto a comprar algunos libros, y el hombre empieza a hurgar entre la montaña que tiene frente a sí, en busca de qué ofrecerme. Hay un instante de paz. Luego se voltea hacia mí y me vuelve a preguntar: “¿y qué gano yo con esto?”

Unas cuadras más allá, sobre la Tercera Calle Oriente, encuentro un local donde se venden y compran libros desde hace 18 años. Se llama Primera Lectura y su dueña, la señora Mabel, también ofrece revistas de belleza, antiguas la mayoría de ellas.

¿Cómo ha logrado sobrevivir tantos años en este negocio a pesar de que los salvadoreños no se caracterizan por ser lectores constantes?, le pregunto. Ella, de pelo rubio, piel rosada, mejillas pronunciadas y cara sudorosa, me responde: “Es que yo solo comercio con cosas que la gente compra. Los otros se llenan de cualquier cosa y venden poco. Yo escojo literatura que todos buscan, las obras clásicas, pues, y antigüedades, y se las vendo a coleccionistas”.

Me muestra un ejemplar de “Selecciones de Reader´s Digest” de febrero de 1943 y cuyo precio original fue de 25 centavos de colón. En él encuentro artículos propagandísticos del gobierno de Estados Unidos donde se habla maravillas de los aviones de combate que irán a pelear contra las fuerzas del mal de Hitler, y un escrito del teniente coronel Warren J. Clear, del cuerpo de Estado Mayor del Ejército de los Estados Unidos, titulado “El soldado japonés visto de cerca”. El primer párrafo dice así: “El soldado japonés mide, por término medio, un metro y veinte centímetros de estatura, y pesa alrededor de cincuenta y tres kilos. De su paga, equivalente a un dólar y veintiséis centavos, le quedan todos los meses nueve centavos, para que los gaste como mejor le parezca...” Ese mes, de ese año, el día 25, había nacido en Liverpool, Inglaterra, George Harrison. El futuro Beatle era el menor de cuatro hermanos y su padre era conductor de un autobús municipal. El Reader´s Digest no lo sabía.

De las antigüedades que según ella han sobrevivido a las compras de los coleccionistas esta semana, Mabel coloca sobre mi mano un libro publicado en 1911. Dice que habla de El Salvador, pero que, como está escrito en inglés, ella no entiende de qué se trata. El libro tiene pasta dura de color azul y un escudo de armas –el de El Salvador, supongo, en los días de la confederación- pintado de dorado. Con letras grandes, se destaca el título de la obra: Salvador of the twentieth century, escrita por el cronista Percy F. Martin, que también escribió libros similares sobre México y Perú.

Una copia de ese texto puede ser consultada en la sección de Colecciones Especiales, en la planta baja de la biblioteca Florentino Idoate, de la UCA, pero la que tengo ahora en mis manos perteneció a la biblioteca personal de Rafael Guirola, Ministro de Finanzas y Crédito Público durante la administración del Dr. Manuel Enrique Araujo, Presidente de la República entre 1911 y 1915. El texto es un resumen de la vida de los salvadoreños de la entonces floreciente nación de El Salvador, e incluye fotografías de la época.

“Se lo vendo”, me dice Mabel de golpe, al saberme fascinado por el libro. ¿Cuánto quiere por él? “Deme veinte”, me dice, y segundos más tarde soy el nuevo dueño de este pedazo de historia salvadoreña.

Mabel sigue mostrándome sus libros y trae ante mí una copia de la Comedia Griega, edición de bolsillo, en papel reciclado, de la editorial Roxil. Lo abre y hurga entre páginas con sus manos regordetas y de uñas pintadas en rosa brillante. De pronto, extrae un sobre blanco cerrado y marcado con un sello de tinta azul en el que se lee: “Iglesia Evangélica de las Asambleas de Dios, San Francisco Javier, Depto. De Usulután”.

Es una carta que al parecer nunca llegó a su destinatario. “A veces una se encuentra fotos, billetes, estampillas... Yo al final, como no sé qué hacer con ellos termino botándolos a la basura. Esta carta me la quedé por pura curiosidad. Quería saber qué decía... Y más tardó Mabel en revelarme las intenciones de su morbo que en abrir y empezar a leer la carta. Sobre papel de rayas azules, con una tinta debilitada por el tiempo, se leía:

“Savado 19 de Febrero de 1983

Snfco Javier, Usulután

Iglesia Asambleas de Dios en

Snfco Javier, Usulután

El Salvador C.A.


El pastor juntamente con el cuerpo oficial, ase constar que la portadora.

Cristina Guerrero de Calderon es miembro en nuestra iglesia, cumplidora de todos los deberes y a la bez respetativa para con su pastor y demas miembros y incluso con las amigas.

Ella ha desempeñado algunos cargos en la iglesia como presidenta local del C.M.L. y también con el distrito como bisepresidenta.

Y en bista de su traslado se le extiende esta nota para que la interesada pueda aser uso de ella donde crea que es combiniente.

Rogamos a tí hermanos o sea ustedes sus consideraciones a nuestra hermana y el Dios de amor os de grandes bendiciones Dios os bendiga.

Pastor Rogelio Mazariego. Diaconos José Andres Arevalo. Julio Torres

Raul Garay. Francisco Guzman. Federico Yanes”

Mabel me regaló la carta y un libro sobre biografías al que se le están cayendo la portada y la contraportada. Me dirijo a casa con la sensación de haber recorrido un cementerio de elefantes, en el que se pueden encontrar restos de mamuts apenas roídos por las polillas y de mastodontes en buen estado pese a las cicatrices de alguna mano mutiladora. El saber de la biblioteca de Alejandría, aún vivo."




Razones para comprar libros usados

Podemos leer en el blog "Life in Slow Motion" la siguiente entrada:

"Como ustedes ya han de saber, me gusta mucho leer; lo que probablemente no sepan es que me gusta comprar libros usados por dos razones:


1- son muchisimo mas baratos que los nuevos
2- una nunca sabe que se puede encontrar entre sus hojas

En los libros usados que he comprado me he encontrado florecitas, hojas de arbol, separadores, plumas de ave, fotos, tickets y pasajes subrayados, sin embargo ahora mientras revisaba un libro que voy a empezar a leer me encontre con una hojita amarilla ya por el tiempo donde esta escrita una cartita a santa claus, se las voy a transcribir tal como esta en la hoja:

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Nombre: CHABE

Santa Claus: creo que me e portado bien y Quiero que me traigas: una Chamarra, una bicicleta chiquita de cadena, un pizarron, dulces y ¡FELICIDAD! si es posible tambien quiero que me traigas: El patomovil y AMOR y paz.

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Apoco no es un tesoro lo que me encontre? jaja, me encanta lo del "patomovil"."

¿Alguien quiere aportar más razones? Barra libre...

Web para tasación de libros antiguos en España

Nota de prensa:

La página web www.tasaciondelibros.com especializada en tasación de libros y documentos impresos y manuscritos es la única que existe en nuestro país dedicada a estas tareas. Así, el portal permite tasar al usuario sus libros, incunables, manuscritos, lo que hace posible que éste pueda incorporar estas pertenencias olvidadas a su propio patrimonio personal, pero ahora con un valor real y adaptado al mercado.

El portal da la posibilidad al usuario de conocer con total exactitud el valor real de su biblioteca familiar, lo que le permite incorporar estas pertenencias a su propio patrimonio personal. La ventaja es que ahora puede hacerlo conociendo de antemano el valor actual de sus obras, lo que amplia el abanico de oportunidades, a la hora de plantearse qué hacer con estos bienes.

El portal facilita las herramientas al usuario para conocer el valor real de sus libros y, con ello, le ofrece la posibilidad de poder dividir una herencia con total justicia, respetando su valor real. Igualmente, en caso de divorcio o separación, permitiría poder repartirse estos bienes, con absoluta equidad. Otra opción podría ser la de conocer el valor de los libros o documentos, para asegurarlos en caso de robo o incendio, de la misma manera que hacemos con las joyas y objetos de arte. Así, el usuario podría también plantearse vender la biblioteca a un tercero ya que conocería el valor real de estos bienes que atesora y que, ahora, guarda olvidados en algún rincón apartado de su vivienda.

Suele ocurrir que muchos usuarios tienen en casa libros o bibliotecas, a veces heredadas de sus antepasados, a los que nunca han prestado la menor atención como parte de su patrimonio familiar. Según señala Felipe Carlos Martínez, promotor de la iniciativa, “el problema reside principalmente en que el usuario particular suele desconocer el enorme potencial que puede estar custodiando en su hogar; es decir, no le presta atención a estos bienes, desconociendo su verdadero valor, lo que imposibilita que tome conciencia de ello y pueda sacarle un beneficio tangible”. Por todo ello, Felipe exhorta a todos aquellos que crean poseer un bien tangible a “obrar en consecuencia y encargar una tasación pues el resultado podría depararles una grata sorpresa inesperada”. Esta iniciativa, además de ser la única que existe de esta tipología en nuestro país, es práctica, ágil y con gran cantidad de información útil lo que permite al usuario solicitar la tasación con un simple clic de ratón y sin moverse de su casa. Además, el usuario puede solicitar el desplazamiento del perito a su hogar si considera que la obra reviste la debida importancia, como para ser tratada de forma particularizada o personalizada.

Anticuaria es una empresa especializada en tasación, peritación y catalogación de libros, asesoría bibliográfica, etc, reconocida en medios profesionales como centro de recursos sobre la tasación de libros, documentos impresos o manuscritos, mapas, grabados. Dispone de un importante fondo antiguo a la venta donde ofrece más de 14.000 ejemplares de todas las épocas. Libros antiguos y modernos, manuscritos, grabados, mapas, coleccionismo de papel y todo lo relacionado con las artes gráficas y la imprenta. Felipe Martínez es actualmente docente en los Cursos de la Universidad de Zaragoza sobre Tasación de Libros Antiguos, entre otros cargos y representaciones de interés.

Exposición de 19 libros antiguos en la Universidad Autónoma de Coahuila

La Universidad Autónoma de Coahuila inauguró la exposición titulada ‘El Libro, una Extensión de la Mente’ con obras de su patrimonio histórico.

Una Biblia escrita en hebreo fechada en 1609, un libro de Física de 1757 y otro de Leyes de 1681 son parte de la muestra que se exhibe desde el 28 de mayo en el vestíbulo del Centro de Justicia del Estado de Coahuila, ubicado en el Centro Metropolitano. La exposición está conformada por 19 libros antiguos, que integran parte de la colección del patrimonio histórico editorial del Ateneo Fuente (compuesta por cerca de 17 mil libros).

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