sábado, 14 de mayo de 2011

La encuadernación de libros con piel humana

Por sorprendente que nos pueda parecer la encuadernación de libros con piel humana (también llamada bibliopegia antropodérmica) fue algo de lo más habitual en el siglo XVII y se ha practicado hasta el pasado siglo.
Existen numerosos ejemplos de libros encuadernados con esta técnica que han llegado hasta nosotros, desde  tratados sobre anatomía que fueron forrados con la propia piel del cadáver diseccionado hasta testamentos forrados con la piel del testador.
A principios del siglo XIX, en el Reino Unido era costumbre habitual usar la piel de los criminales ejecutados para encuadernar libros. Durante la Revolución francesa, las pieles de los nobles guillotinados se usaron para encuadernar ejemplares de la constitución francesa o ediciones completas de Rousseau, pensador del cual se mofaban los nobles.

Algunos ejemplos de Bibliopegia antropodérmica:
  •  Entre los libros raros de la  Langdell Law Library de la Universidad de Harvard existe un tratado sobre leyes españolas cuyo título es Practicarum quaestionum circa leges regias Hispaniae y que en su última página dice "la encuadernación de este libro es todo lo que queda de mi querido amigo Jonas Wright, quien fue desollado vivo por los Wavuma en el cuarto día del mes de agosto de 1632". Los Wavuma se cree que era una tribu africana de la que ahora es la actual Zimbabwe.
  •  En 1821 el asesino John Horwood "prestó" su piel al lomo de un libro donde se puede leer “Cutis vera Johannis Horwood” (piel verdadera de John Horwood). Actualmente está en el Bristol Record Office.
  • En 1831, a la muerte de Jacques Delille, un afamado escritor de la época, un ferviente admirador se coló en el tanatorio y le arrancó la piel para encuadernar sus ejemplares.
  • En 1833, la piel del famoso bandolero James Allen sirvió para encuadernar un recopilatorio de todas sus fechorías.
  • En 1890 se cuenta que Isidore Liseux, editor francés de libros eróticos, conseguía la piel de los pechos de las mujeres fallecidas en el hospital de Clamart (París). Incluso existe un ejemplar de Elogio de los senos de las mujeres (Éloge du sein des femmes), de Mercier de Compiégne, dónde tanto en la portada como en la contraportada, se pueden ver las protuberancias de los pezones.
  • El astrónomo y escritor Camille Flammarion, felicitó a una condesa por la suavidad de su piel. La condesa, al morir de tuberculosis años después, hizo que le enviaran esa piel que él había elogiado para encuadernar uno de sus libros.
  • 1958, el encuadernador Dard Hunter, contó que una viuda le mandó la piel de su difunto esposo para encuadernar todas sus cartas de amor.

4 comentarios:

Kary dijo...

Que interesante este artículo.
Estoy cursando el tercer año de la carrera de Bibliotecología y jamás nos dijeron que existieron este tipo de prácticas en relación a los libros.
Conozco diversos tipos de encuadernaciones, pero nunca me imaginé que utilizarían piel humana...
Saludos!

Galderich dijo...

Muy buena síntesi de una temática que normalmente vemos mal explicada y con mucha morbosidad, que la tiene.

Kary dijo...

Que interesante este artículo.
Estoy cursando el tercer año de la carrera de Bibliotecología y jamás nos dijeron que existieron este tipo de prácticas en relación a los libros.
Conozco diversos tipos de encuadernaciones, pero nunca me imaginé que utilizarían piel humana...
Saludos!

Leoloayza dijo...

Tengo 25 años de bibliotecario y casi igual tiempo de contacto con libros antiguos, pero jamás me había enterado de esta práctica sobre la cual mi reflexión surgida de, apenas haber leído detenidamente la sección, aquí expongo de forma breve. Tengo sentimientos encontrados, pero como humanista que soy, espero que esta práctica macabra ya se haya extinguido.

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