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viernes 20 de junio de 2008

Librerías de viejo en Santiago de Chile

Librerías "de viejo", tesoros que cuidar

Nos hacemos eco en esta ocasión de un artículo de Andrea Fresard, publicado anteriormente en la revista Patrimonio Cultural, y que cuyo texto reproducimos desde la web de Escritores.cl, Literatura chilena en Internet .

Los libros usados y antiguos no conocen ni la publicidad ni el marketing. Las pequeñas tiendas repartidas en lugares específicos de Santiago son baúles que atesoran sin pretensión ejemplares, tanto de la historia editorial de nuestro país, como rarezas que llegaron en las manos de algún extranjero. La variedad es interminable. Primeras ediciones, títulos sin reeditar, dedicados, autografiados, ediciones únicas. Tapas de tela, cartón y cuero. Hojas en papel biblia y páginas ocres que guardan en celoso secreto cuántos ojos las recorrieron.

Son verdaderos oasis repartidos por Santiago. Para los parroquianos, un deleite a los sentidos y un pasaje a la memoria. Al entrar en una librería "de viejo", la mirada es invitada a cabalgar en los lomos que descansan en anaqueles que hacen desaparecer los muros del local. Pasillos estrechos se convierten en rutas de exploración, que al final de la jornada recompensan con más de algún descubrimiento.

Razones para preferirlos, muchas. Será la complicidad que se establece con el lector. Quizás el romántico deseo de encontrar una obra que abrió el mundo o un corazón. O la nostalgia de esas ediciones que recuerdan otros años, lo que sumado a precios que están al alcance de todos, permite que el encanto que ejercen los libros usados se resista a morir.

Vitrinas viejas, tesoros vivos

La céntrica calle San Diego pareciera ser el enclave más antiguo de tiendas de libros usados, al menos en Santiago. Sobreviven entre fuentes de soda, armerías, populares tiendas y otras en las que el tiempo no toca sus vitrinas, inmutables desde hace años. Desde la Alameda y hasta la Plaza Almagro, se inicia una ruta que muchos padres realizaron como estudiantes y que ahora emprenden en el mes de marzo, con la certeza de encontrar textos escolares usados en buen estado y a precios convenientes.

En las librerías de San Diego, el constante murmullo de las micros parece desaparecer y el sofocante calor del verano -o la lluvia del metálico invierno santiaguino- se olvida. Si no se tiene un título en mente, no importa. Se puede estar toda una tarde nadando entre anaqueles, revisando libros y revistas que nos hicieron soñar cuando niños, las que entretuvieron a nuestros padres y las que aconsejaron a nuestras abuelas.

La de Luis Rivano -dramaturgo y escritor- es una de las librerías más conocidas de este céntrico sector. Los incondicionales, que han mantenido sus visitas durante sus tres décadas de existencia, han sido testigo de cómo este espacio se ha transformado en un negocio familiar. "Es muy difícil clasificar el público que viene", comenta su hija, Graziella Rivano. "De repente llegan niños de doce años que saben muy bien lo que quieren y te das cuenta de lo bien encaminados que están en cuanto a sus gustos literarios".

Mientras conversamos, atiende a una señora muy elegante que cuidadosamente acomoda en una caja varias novelas con tapas de un cartón deslavado por el tiempo. Constantemente se acerca gente a la puerta: "¿Tiene algo acerca del movimiento sindical chileno?". Las consultas continúan. Esa mañana los requeridos son Baudelaire, Cortázar, Skarmeta y Magallanes Moure. Detrás del mostrador, don Luis contesta raudamente si los tiene o no. "Sé lo que tengo. Todos los libros que ves pasan por mis manos antes de ser puestos a la venta. Sé desde a quién se los compré hasta su número de edición, y el único registro, mis ojos". Es difícil calcular cuántos libros hay en el local. "Lo que ves aquí no es ni el uno por ciento de lo que tenemos", comenta Rivano.

El origen de los libros es diverso. Provienen de remates de editoriales, avisos en los diarios, demoliciones o del anaquel de algún intrincado lector. "Hay gente que se cambia de casa, que se va a un lugar más pequeño o a un departamento y que no tiene espacio para conservar sus libros, otras veces muere alguien y la familia opta por deshacerse de su biblioteca. También hay personas que pasan por un mal momento económico y comienzan a vender poco a poco y guardan hasta el final las obras de mayor valor", indica la dueña de Euclides, una de las tantas librerías que se encuentran en las galerías de Providencia frente a la estación del Metro Manuel Montt. Llama la atención una mesa con ofertas, rodeada de colecciones de novelas policiales, historia del arte, y música que conviven con volúmenes de la colección Aguilar de distintos autores, manuales de quiromancia y un texto con las obras completas de Baldomero Lillo. Cuesta sólo $2 mil.

Usados, antiguos y libreros

Entre Almirante Pastene y Providencia se concentra más de una decena de libreros. Locales atestados de volúmenes, vitrinas que se abren desde afuera, clásicos que acaparan la atención por sus precios convenientes, títulos y materias difíciles de encontrar -como algunas colecciones eróticas-, y verdaderas antigüedades. Algunos de ellos enfocan sus colecciones hacia áreas específicas. Es el caso de Chile Ilustrado, ubicada un poco más al oriente, frente a la Iglesia de la Divina Providencia. Su dueño, Erasmo Pizarro, se ufana, y con toda razón, de contar con libros de 1750.

Es parada obligada de coleccionistas extranjeros y chilenos, entre los que se encuentra el empresario Carlos Cardoen, "aunque últimamente están llegando industriales jóvenes interesados en nutrir sus bibliotecas de curiosidades y volúmenes que son verdaderas reliquias". La gran mayoría del material a la venta tiene relación con nuestro país. Historia, Antropología, Folclor, Botánica y Arquitectura. La ubicación lo favorece. En El Patio, es vecino de un restaurant muy frecuentado, sobretodo por extranjeros. No es casual, entonces, que el local vecino -también de libros usados- se llame Books y se especialice exclusivamente en títulos en inglés.

Erasmo Pizarro aclara que es un librero, no un mero vendedor y defiende a los que cómo él, venden libros que no sólo son usados, sino tesoros añosos, finitos e irrepetibles. Sabe tanto del contenido de los volúmenes como de su historia así como la gran mayoría de los dueños de estos singulares enclaves. Tiene obras de tanto valor que ascienden a $ 600 mil que datan del siglo XIX. Los precios de los ejemplares más antiguos o raros no son antojadizos. Consulta constantemente el catálogo inglés Maggs Bros. Ltd. y a menudo satisface encargos desde Europa. Destaca y aclara que él y los de su rubro son libreros, no meros vendedores de libros. Saben tanto del contenido de cada volumen que tienen, como de su historia.

Feria del Libro Usado

Diversas iniciativas sacan los libros usados de sus estantes -como quien sale de vacaciones- para reunirlos en ferias donde son los protagonistas absolutos. Curiosamente, los escenarios escogidos parecen los más propicios por la arquitectura que los rodea. En la Plaza Centenario de la avenida Pedro de Valdivia, el Palacio Consistorial de la I. Municipalidad de Providencia es el telón de fondo de la Muestra de Libros Antiguos, que en enero pasado tuvo su tercera versión.

Así es como el mes de febrero, una antigua casona de calle Santo Domingo acoge desde hace ocho años la Feria del Libro Usado. Organizada por la Universidad Mayor en conjunto con la Asociación de Empresarios de Libros Usados y Libreros Anticuarios, el Grupo de Libreros Pablo de Rokha y Libreros Independientes, tiene como objetivos fomentar el hábito de la lectura, reunir distintas generaciones en torno al libro y dar a conocer la tradición literaria a través de obras de escritores tanto del pasado como del presente. Además de ofrecer gratuitamente al público el acceso a un variado, exquisito y económico menú de obras y autores, este año -como ya es tradición- la feria estuvo dedicada a un tema específico: el Teatro Chileno desde 1900 a 1950.

Esta exposición bibliográfica fue la continuación de una labor que los libreros realizan todo el año, rescatar y revivir la historia contenida en lo que parecen frágiles y humildes volúmenes, pero que en realidad son sólidos testimonios de nuestra cultura.


Más, pero nunca lo mismo

Los libros usados no son exclusividad de barrios como San Diego, Lastarria y galerías de Providencia. Tal como en los galpones del Persa Bío Bío textos y revistas usados coexisten con discos y cachureos, Valparaíso no se queda atrás. A un costado del Congreso Nacional, la feria de antigüedades La Merced es visita obligada para turistas y porteños. Como en un túnel del tiempo, entre vitrolas que pintan de tango y milonga la brisa marina, este paseo cuenta con varios puestos de libros usados llenos de revistas como Margarita, Ecrán y Estadio entre poesía y cancioneros. Con suerte y paciencia se puede encontrar ejemplares que valen la pena como Las Flores del Mal de Baudelaire en francés. Descubrimientos como éste son aún más gratos al saber que esta hermosa edición de los años '50 cuesta sólo $ 5 mil. Curiosidades no faltan. Junto al libro Rojo de Mao Tse Tung reposa la cara de un joven Adolf Hitler en la tapa de Mein Kampf. La edición es de la década del 30, está en alemán y cuesta $120 mil. Hay varios tomos de la colección de arte de la editorial Taschen, que varían según del artista que se trate, así como una publicación con fotos de divas del teatro español de la década del 20. Para no perdérsela.

lunes 28 de abril de 2008

¿El fin del negocio de los libros de viejo?

El pasado 21 de abril el diario económico Expansión nos deleitó con un interesante reportaje realizado por Manuel Haro desde Barcelona titulado "El negocio que se esconde tras los libros de viejo":


Muchas librerías anticuarias han cerrado sus puertas en los últimos años en Barcelona por el alza de los alquileres. La antigüedad, el estado de conservación y el valor sentimental intervienen en la fijación del precio.

Los libreros de Barcelona coinciden en sus opiniones sobre el negocio de los libros de viejo: “es un medio precario pero seguro, con el que se puede subsistir”, explican los libreros consultados. Abrir una tienda de libros antiguos no es fácil, dado que requiere tener un fondo muy amplio para empezar a vender; por esa razón en los últimos años no se ha abierto ningún establecimiento nuevo en Barcelona.

En cambio, “sí que ha habido libreros que han echado el cierre a sus tiendas porque los alquileres de los locales son muy altos y les sale más rentable trasladarse a un almacén y vender sus libros a través de Internet”, explica Albert Obradors, presidente del Gremi de Llibreters de Vell y propietario de la librería Casals. Albert Roqué, dueño de Els Llibres del Tirant, tiene uno de los catálogos de libros más preciados de Barcelona y, en vez de venderlos a través de tienda, prefiere hacerlo en su despacho en la calle Muntaner de Barcelona, donde atiende a sus clientes con cita previa: “lo hago –explica Roqué– por comodidad”.

Un librero tiene una facturación media de entre 6.000 euros y 10.000 euros mensuales (contando la venta de libro antiguo y de ocasión), aunque Obradors matiza que algunas librerías sólo se mantienen con la venta de volúmenes de ocasión, por lo que su facturación no supera los 3.000 euros mensuales. Miquel Requena –antiguo propietario de la librería Studio de la calle Aribau de Barcelona– explica que hay una gran diferencia entre un librero y un comerciante: “El primero espera el momento oportuno para vender un libro; el comerciante, en cambio, tiene prisa por vender su catálogo al precio que sea”.

Una librería anticuaria es, por norma general, un negocio familiar. Son pocos los que deciden abrir una tienda de este tipo; lo normal es que el local tenga varias décadas de historia. La librería Studio es un ejemplo de negocio familiar: Requena abrió sus puertas hace aproximadamente 40 años y cuando se jubiló cedió el negocio a su esposa. “En el futuro –asegura– será mi hija la que se encargue de todo esto”.

La librería anticuaria Farré, en cambio, tiene un perfil diferente. Josep Maria Farré adquirió la librería de la calle Canuda de la capital catalana hace 15 años y ha conseguido crear una estructura empresarial con nueve empleados y una venta activa en tienda, almacén, Internet y ferias. Entre sus clientes se encuentran entidades públicas y privadas interesadas en formar su propia colección de libros antiguos. En su caso, la facturación mensual es superior a la media habitual. Obradors empezó en el negocio de las antigüedades y en 1986 decidió abrir con su esposa la librería Casals, en la calle Aribau de Barcelona. Roqué abrió su despacho –Els Llibres del Tirant– hace ocho años, aunque lleva más de dos décadas dedicado al mundo de los libros.

El valor
Los libreros también coinciden en que un libro nunca pierde valor, sino que, a largo plazo, puede aumentar su precio considerablemente: “Hace pocos días compré una biblioteca a un particular que la había heredado de su padre –afirma Obradors–; cada libro le costó 1,2 euros y ahora esos volúmenes pueden venderse a 60 euros”. Farré señala que hace años vendió una revista difícil de encontrar por 150 euros y ahora la ha recomprado a su propietario por cinco veces más y “todavía –asegura– se pueden obtener beneficios de ella”. Farré dice además que hay coleccionistas que especulan con los libros, que compran para vender más tarde a un precio superior, “aunque esto lo hacen más por entretenimiento que por beneficio económico”.

El precio del libro lo fija el propietario, él decide su valor. “Antes de la llegada de Internet –dice Obradors– el mismo libro podía tener un precio muy bajo en Barcelona y uno muy alto en Bilbao, pero ahora el cliente puede comparar tarifas a través de la red y eso provoca que los precios sean más competitivos”. En cualquier caso, el valor de un libro se fija en función de muchos aspectos, como pueden ser el estado del ejemplar, la época en que haya sido publicado o la tirada que tuvo ese título. Entre los libros más preciados están los incunables (publicados desde el nacimiento de la imprenta hasta 1499), las primeras ediciones –actualmente en Catalunya están muy buscadas las de Salvat Papasseit, que pueden alcanzar los 2.500 euros– y los manuscritos.

A su precio de mercado hay que añadir el valor sentimental que el libro tenga para el librero. Miquel Requena –de la librería Studio– afirma que “cuando tenemos cariño a un libro y un cliente pregunta por él, lo pasamos mal y a veces rehusamos deshacernos de él por el miedo a no volverlo a ver más, aunque eso signifique vender menos”.

Método Hipócrates
El sistema Hipócrates es un método para fijar precios que todavía algún librero utiliza. La ley obliga a marcar lo que cuesta cada libro, pero puede que algún comprador encuentre ejemplares que, en lugar de llevar el precio fijado, tiene una referencia con letras. Se numera cada letra de la palabra Hipócrates del uno al diez (ninguna letra se repite, por lo que no hay confusión con los números); de ese modo la H es el uno, la I el dos… la E el nueve y la S el cero.

Si un librero considera que el precio de un libro es de 1.200 euros, en vez de marcar esta cifra, pondrá HISS. Si el comprador es experimentado, no tendrá problemas en saber cuánto vale el libro; si, por el contrario, no lo es, el librero podrá variar el precio dependiendo del cliente o de las ganas que tenga de vender el libro. Obradors asegura que “desde el Gremi de Llibreters de Vell –entidad que preside– luchamos contra estas irregularidades”.


Nota de El blog de los libros antiguos sobre Joan Salvat-Papasseit: es un poeta catalán, máximo exponente del futurismo catalán. Se inicia en el anarquismo y forma parte de la redacción de la revista Los miserables, afín a esas ideas. También es el bibliotecario del Ateneu Enciclopèdic Popular. Los artículos que escribió en la época se recogerían en el volumen Humo de fábrica. Giraría su rumbo ideológico y terminaría afiliándose a las Juventudes Socialistas.

Los libros de poesía que escribió son:

Poemes en ondes hertzianes (1919).
L'irradiador del port i les gavines (1921).
Les conspiracions (1922).
La gesta dels estels (1922).
El poema de la rosa als llavis (1923).
Óssa Menor (1925).

El compedio de artículos Humo de fábrica es de 1918.

(cada enlace envía directamente a la búsqueda y compra del libro correspondiente)

martes 18 de marzo de 2008

La mítica librería Shakespeare & Co. de París

En una labor de recuperación de lo escrito por la red rescatamos el artículo escrito en 2002 por Jorge Pinedo en Página/12 sobre la mítica librería Shakespeare & Co. en el Barrio Latino de París:



Suerte de informal academia de las letras inglesas en pleno París, la librería Shakespeare & Co. alberga en sus tres plantas un plus que excede el mero expendio de papel impreso. Por lo pronto, allí es difícil, imposible, ir en busca de un libro. Por el contrario, es más factible que el libro encuentre al lector, de inmediato desorientado entre las estanterías dispuestas sin orden ni lógica predecible: parecería como si los volúmenes fueran acomodándose a medida que van llegando, según una lógica indiscernible, sin arreglo alfabético, temático o genérico. Salvo que el experto vendedor se haya alguna vez, por azar, topado con el título exigido, es más que improbable hallarlo. La aventura por el absurdo, sin embargo, bien vale la pena.

Pues en “La Shakespeare” (para los habitués) no hay empleados despachantes sino expertos que comprometen su cuerpo con la literatura, literalmente. En efecto: el conjunto de los jóvenes de habla inglesa que allí trabajan, en el mismo lugar duermen y se alimentan. Sus lechos, roperos, espejos y hasta gatos intentan –vanamente– esconderse entre las pilas de libros, de modo que no es extraño ver aparecer en pijama un huésped-vendedor mientras se recorren los estrechos pasillos entre los anaqueles.

Personaje más que curioso, el estadounidense George Whitman (ningún parentesco con Walt) adoptó como política, desde 1956, un sistema precapitalista de prestaciones y contraprestaciones de acuerdo con el cual brinda (pintoresco, precario, subyugante) alojamiento y un guiso nocturno a cambio de cierto compromiso laboral. Este acuerdo consiste en atender la librería y discutir los propios escritos con los cofrades. Lejos de haberse constituido en un tugurio de marginales, La Shakespeare supo convertirse en un sitial privilegiado, especie de Sorbonne paralela, con el lustre de haber sido alguna vez habitada por escritores negros (Wright, Baldwin, Himes), blancos desteñidos como Burroughs y Ginsberg y, cómo no, Julio Cortázar. La demanda de empleo oportunamente llevó a Whitman a adquirir el edificio lindero y habilitar otras comodidades (allí se cuecen las tertulias gastronómicas noctámbulas) y ampliar el horario hasta altas horas de la noche para su nutrido séquito de narradores, ensayistas, investigadores y letrados surtidos de inclasificable laya.

Ubicada frente al Sena, en las mismas puertas del Barrio Latino y mirando la popa de Notre-Dame, Shakespeare & Co. es nominalmente heredera de la librería del mismo nombre fundada en 1921 por Sylvia Beach en el Nº 12 de la rue de l’Odeon. Fue ella quien, nada más ni nada menos, osó editar por vez primera el Ulises de James Joyce y albergar a nómades y exiliados como Hemingway, Ezra Pound, Ford Madox, Gertrude Stein, T.S. Eliot, Sherwood Anderson o George Antheil. Cerrada en 1941 ante la ocupación nazi, tres lustros después recién pasó a manos de George Whitman, quien recuperó –hay quien afirma que con creces– el espíritu de la original. El viejo George se vale para ello de un desopilante humor, esa notable ideología anarco-monárquica; profunda sapiencia sobre literatura en general, inglesa en particular, y el manejo de al menos siete idiomas. Entre éstos, domina con presteza el cordobés poco erudito (su frase preferida: “Porteños hijos de puta, váyanse al carajo...”), con sonrisa cómplice y tonada típica incluida, confesamente adquirida -asegura– por transmisión sexual.

Es de rigor salir de la librería habiendo comprado algo, aunque más no sea el muy prolijo folleto que narra la historia de la librería desde los tiempos de Sylvia Beach. Los módicos cuatro euros del impreso suelen superar lo que cuesta cualquiera de los libros usados. Incunables, clásicos, bestsellers, guías, técnicos, infantiles, diccionarios, todos juntos sumados en una experiencia que transforma al coleccionista de libros en obligado flanêur.

domingo 16 de marzo de 2008

Sobre los libros usados en Ecuador

Leemos en el diario ecuatoriano El Comercio del día de hoy un magnífico reportaje sobre el mundo de los libros usados en Ecuador.

Por su interés para nuestros lectores bloggeros reproducimos el reportaje, escrito por el redactor Diego Cazar Baquero, a continuación:

"El buscador sigue el rastro del libro ‘Historia del Reino de Quito en la América Meridional’, del P. Juan de Velasco.

Al entrar en la Librería Nacional, en la esquina suroriental de las calles García Moreno y Olmedo, se encuentra en un pequeño habitáculo cuyas altísimas paredes lucen cubiertas de libreros repletos. No hay mucho espacio para caminar ahí dentro. El piso de madera cruje y se hunde un poco mientras el buscador otea las vitrinas y recibe los guiños de un par de lomos azules, donde lee ‘Los miserables’, de Víctor Hugo. Entonces sabe que su estancia se ha vuelto adictiva.

Detrás del mostrador, un hombre algo mayor, pequeño y robusto, contempla desde un banquito y murmura: “Ya son pocos los que leen... si supieran que aquí no hay nada en comparación con lo que tengo adentro”. Es Julio Álvarez, propietario del lugar. Lleva 30 años dedicado a los libros usados, a pesar de que el negocio ya no es rentable. Prefiere la literatura ecuatoriana y los textos históricos.

Si el comprador le simpatiza, si encuentra con él algún tipo de empatía gracias a su “olfato de hombre de cultura”, este anfitrión le ofrece cruzar detrás de esas cuatro paredes. Sus pasos cortos, firmes, son la guía para descubrir que el local de libros es apenas un lunar de la inmensa casona.

El buscador recuerda los cuadros laberínticos del holandés M. C. Escher: un universo de pasillos, balcones, pisos falsos, puertas y escaleras; una puerta que lleva a otra, habitaciones cuyas llaves se han perdido, y el gran tesoro oculto: casi 20 cuartos llenos de libros. Montañas de hasta dos metros de alto, entre polvo y polillas. “Esta es la casa misteriosa y la de los libros que no valen nada”, dice Álvarez con ironía, y muestra los ejemplares originales de la ‘Historia del Ecuador’, escrita por González Suárez, las ‘Catilinarias’ (1880), de Juan Montalvo, o la ‘Historia de Colombia’, cuya escritura fue ordenada por el mismísimo Simón Bolívar y publicada en 1827.

El buscador procura no perder de vista un solo centímetro, seguro de que -entre uno que otro Cuauhtémoc Sánchez y más polillas- hallará más de lo que buscaba.

Más escaparates

Ni antigua ni tradicional, la librería La Maga (en la 18 de Septiembre, entre Amazonas y 9 de Octubre) es uno de los nuevos escaparates donde el peso del tiempo es un atractivo olor a humedad y manchas amarillentas sobre las pastas de cuero. El pasado, como criaturas invisibles, emerge de entre las páginas al abrir un libro.

Martha Guerra, su dependienta, es la encargada de negociar los precios de cada objeto. Una edición de ‘Cumandá’, del ambateño Juan León Mera, fechada a 1943, cuesta USD 12, con posibilidad de regatear. En sus primeras páginas consta una carta suya dirigida “al Excmo. Señor director de la Real Academia Española”, a 10 de marzo de 1877. “Por el año de edición, entre USD 10 y USD 12 le cuesta este”, asegura Guerra. “Aquí vienen muchos abogados -dice- buscando libros de historia del Ecuador o de Historia Universal”.

Enseguida, da la bienvenida a un cliente. “¿Tiene guías para catar vinos?”, le pregunta el hombre. Martha no tarda en conseguir lo que él busca y pide USD 10 por el ejemplar. Él le ofrece USD 5. “No menos de USD 9”, sentencia ella, y la transacción se consuma.
La Santa Biblia, en braile, ‘Obras completas’, de Moliére; ‘Memorias de ultra-tumba’, “por el vizconde de Chateaubriand, traducida al castellano. Tomo I. Madrid, 1849”, son algunos de los ejemplares que más llaman la atención. Un sello casi desvanecido por los años da fe de que alguna vez un tal Luis Alberto Jaramillo fue el dueño de ‘Memorias...’.

A pocas cuadras de La Maga, en la San Gregorio y 10 de Agosto, está la librería Andreíta (hasta hace cuatro años se llamó Aprendamos, funcionaba en la 9 de Octubre y Patria). Un rótulo sobre la acera reza: “Compra, venta, alquiler. Libros usados”. Su propietario, Gabriel Chiluisa, de 45 años, es un heredero del oficio. Su padre atendía en un local de la terminal de Cumandá, cuando él era apenas un crío. Desde entonces, no abandona la pasión “por vender barato porque la gente no puede comprar libros nuevos tan caros”.

Chiluisa usa un sistema propio “de rebajas”: fija un precio cuando los vendedores le entregan sus libros y cada cierto tiempo lo baja, hasta que lleguen a un estante, en el centro de su local, a un precio de USD 0,50. Según él, los libros técnicos, los de autoayuda y filosofía oriental tienen mayor rotación. Osho cuesta hasta USD 7, Paulo Coelho, USD 4, mientras que una edición de 1945 de las poesías completas de José Joaquín de Olmedo está valorada en USD 3, y nada menos que ‘Trópico de Cáncer’, de Henry Miller, cuesta USD 6. “Yo trabajo de acuerdo a la demanda”, explica Chiluisa.

El buscador

Cuatro horas después de iniciar su pesquisa, el buscador ha escuchado casi toda la historia de vida de don Julio, quien reconoce como sus maestros a los libreros de su niñez, Humberto Santamaría y Ernesto Villagómez. “Yo soy un mecenas pobre, un loco enamorado de la música y de mis libros”, le ha dicho Álvarez.

El buscador ya tiene en sus manos un ejemplar encuadernado de la ‘Historia del Reino de Quito...’, por USD 20, los dos tomos de ‘Los miserables’, por USD 10; ‘La Hojarasca’, de García Márquez, por USD 2; los dos tomos de ‘Guerra y paz’, de Tolstoi, por USD 10, y su adicción le lleva a hurgar unas horas más en los libreros de las tradicionales ‘huecas’ de la Oriente y Vargas.

Algunos sitios de libros usados son también anticuarios

Muchas de las librerías de la ciudad, dedicadas al negocio del intercambio, alquiler, compra y venta de libros usados, también disponen en sus vitrinas un determinado ‘stock’ de antiguedades y otras curiosidades. La Maga vende radiotransmisores de los años cuarenta y cincuenta, vitrolas, cámaras fotográficas o reproducciones falsas de piezas arqueológicas, como ‘souvenirs’, especialmente para turistas.

Julio Álvarez, de la Librería Nacional, es un ferviente coleccionista de estampillas y monedas de todo el mundo. Sabe con quién hacer sus negocios y conoce bien qué parte de su inmensa mercadería puede vender y cuál debe conservarse.

Gabriel Chiluisa, de la librería Andreíta, ofrece discos de acetato de 33 y de 45 revoluciones, usados, con éxitos de la primera mitad del siglo pasado. Los precios son negociables en cualquiera de estos locales. La pasión, quizás, es la misma.

Otros escaparates

Selemar, en la Benalcázar 4871 y 24 de Mayo; Multilibros J.V.C., en la 10 de Agosto, frente al Consejo Provincial, y en las calles Oriente Oe3-136 y Vargas; la librería Curicó, en la 6 de Diciembre y Colón.

En la Calamay Juan León Mera funciona la librería Confederate bookstore, de Bill Grok. Ofrece libros sobre Latinoamérica escritos en inglés. (billgrok@hotmail.com)

Buenos Aires o La Habana son ciudades en las que tanto los espacios públicos como centros privados permiten desarrollar el oficio."

martes 15 de enero de 2008

Libreros anticuarios europeos venden sus libros a través de una nueva web

Cerca de dos mil librerías anticuarias europeas se han unido para crear una plataforma conjunta en Internet bautizada como www.marelibri.com.

En concreto está nueva plataforma es un motor de búsqueda único, en siete idiomas, que reune las bases de datos de cinco portales ya existentes: el holandés Antiqbook.com, el francés Livre-Rare-Book.com, el alemán Prolibri.de, el italiano Maremagnum.com y el español Uniliber.com.

miércoles 12 de diciembre de 2007

Bibliofilia en Buenos Aires

En una entrada de nuestro blog hace unos meses tuvimos la ocasión de hablar de las Librerías Anticuarias en Buenos Aires. Junto a las librerías de viejo podemos contabilizar en Buenos Aires más de 40 librerías en la ciudad. Y esto sin contar las casas de subastas que también participan activamente en el negocio de la venta de libros antiguos.

El diario Clarín publicó el pasado día 9 de diciembre un interesante artículo sobre el mundo de la venta de libros antiguos en Buenos Aires. Pasamos a desgranar algunos extractos interesantes.

En dicho artículo se da una lista de los bibliófilos más importantes que vivieron en Argentina: el historiador italiano Pedro de Angelis, Andrés Lamas, Manuel Trelles, Bartolomé Mitre, Teodoro Becú, Antonio Santamarina, Eduardo Bullrich, el poeta Oliverio Girondo, Guillermo Furlong, Alejo González Garaño, Alfredo Hirsch, Miguel Angel Cárcano, Giselle Shaw, Antonio Larreta, Matías Errázuriz y Federico Vogelius.

Pero, ¿qué grado de aportación tienen los bibliófilos en este negocio del libro antiguo? En el artículo del diario Clarín podemos leer que algunos libreros confiesan que los compradores que mueven el mercado en Argentina no son realmente más de trescientos, entre los que ya se incluyen los representantes de instituciones tanto privadas como públicas.

Los anticuarios se abastecen fundamentalmente de la compra de bibliotecas y es aquí donde entra en juego el bibliófilo. Una vendedora de la librería bonaerense L'Amateur señala que están "viviendo" de las bibliotecas que se formaron en la Argentina en la primera mitad del siglo XX. Otro librero, Alberto Casares, destaca que "el destino de los libros es pasar de un dueño a otro", y el artículo de Clarín refuerza esta idea con un escrito que Pedro de Angelis dirigió en 1856 a Manuel Trelles: "el sentimiento que naturalmente tengo de separarme de la parte más preciosa de mi biblioteca queda en gran parte atemperado por la idea de que los nuevos poseedores son personas inteligentes, y que saben apreciarla".

¿Qué precios está dispuesto a pagar un bibliófilo empedernido? Lo primero, por supuesto, es necesario disponer del dinero suficiente porque los libros que quiere un bibliófilo no son nada baratos. El artículo de Clarín nos da una idea de los precios que algunos libros pueden alcanzar en la actualidad en Argentina:


  • De la diferencia entre lo temporal y eterno, obra ascética del jesuita español Juan Nieremberg, en la traducción al guaraní hecha por el también jesuita José Serrano, ilustrada con grabados del indio Juan Yaparí. Impreso por los jesuitas en la misión de Loreto en 1705. Un coleccionista lo ofrece por un millón de dólares.

  • El incunable Liber chronicarum de Hartmann Schedel impreso en Nuremberg en 1493 por Anton Koberger, con ilustraciones de Durero, vale 150.000 dólares.

  • La Colección de obras y documentos relativos a la historia antigua y moderna de las provincias del Río de la Plata, de Pedro de Angelis, vale 50.000 dólares.

  • Una primera edición de Martín Fierro, de 1872, puede alcanzar un precio de 40.000 dólares.

  • La edición elephant del libro de Emeric Essex Vidal, Picturesque illustrations of Buenos Ayres and Montevideo, editado por Ackerman en Londres en 1820, cuesta 24.000 dólares.

  • Fervor de Buenos Aires de Borges, de 1923, está sobre los 20.000 dólares.

  • Descripcion chorographica de Terreno Ríos, Arboles, y Animales de los dilatadísimas provincias del Gran Chaco, Gualamba, y de los Ritos y Costumbres de la inumerables naciones de barbaros e infideles que le habitan, editada por el jesuita Pedro Lozano en (Córdoba) España en 1733, vale 15.000 dólares.

  • El Contrato Social de Rousseau, traducida por Moreno y publicada en 1810, cuesta sobre los 8.000 dólares.

lunes 10 de diciembre de 2007

Strand, una librería de segunda mano en la Gran Manzana

Strand es la librería de segunda mano más vieja de Nueva York. Este año ha cumplido su 80 aniversario y desde hace una década está instalada en plena Gran Manzana, en una esquina al sur de la calle Broadway. Su lema quiere llamar la atención sobre los innumerables libros que contiene: "18 millas de libros".


La librería Strand en la actualidad

El dueño es Fred Bass y fue su padre quien en 1927 estableció la librería en la zona llamada Book Row, una calle adyacente a Broadway que llegó a albergar en aquellos años medio centenar de librerías en poco más de seis manzanas. Hoy ya no queda ninguna.

La librería Strand en 1938 cuando estaba instalada en la Book Row

La siguiente generación ya ha empezado a poner sus pinitos en la librería. Su hija ha sido quien impulso desde 1999 el comercio de la librería on-line, que supone actualmente un 25% del negocio.

La librería consta de cinco pisos y en ella se venden libros con todo tipo de temáticas. No solo hay libros usados, sino que también se venden libros nuevos más baratos. Una de las plantas está dedicada a los libros antiguos, donde actualmente podríamos encontrarnos con un Ulises de James Joyce ilustrado por Matisse, valorado en 35.000 euros.

Información basada en el artículo publicado por Bárbara Celis en el diario El País del pasado 10 de diciembre.

viernes 7 de diciembre de 2007

La Maga, una librería anticuaria en Quito (Ecuador)

Antaño la librería se llamaba Multilibros. Su dueña decidió venderla y una empleada suya, María Gabriela Borja, quería seguir con el negocio. Dado que no poseía el dinero suficiente convenció a un amigo para comprarla. Así fue como nació La Maga, el nuevo nombre que hace un año adoptó esta librería. Su nombre no puede ser más literario, se refiere a La Maga de la novela Rayuela, de Julio Cortázar. Entre sus libros podemos encontrar obras editadas en los siglos XVIII y XIX.
La librería está en Quito, en la calle 18 de Septiembre, entre las calles 9 de Octubre y Amazonas.

jueves 6 de diciembre de 2007

De vieja Librería Anticuaria a Café Literario

En el centro histórico de Génova (Italia) una librería anticuaria ha sido reconvertida en un Café Literario en el cual además de beber y tomar un aperitivo se podrán ver libros antiguos e incluso comprarlos.




La librería de la Piazza delle Erbe ahora es el Caffé Letterario delle Erbe. El nuevo dueño, Paolo Crepet, ha decidido dejar parte del encanto de la librería como parte de su Café, que no posee cocina. Los libros antiguos que forman parte de ella han sido valorados por un experto.




Información y fotos de una noticia de la web Mentelocale (en italiano).

jueves 29 de noviembre de 2007

Librería anticuaria Mohren en Colonia (Alemania)

Os dejamos a continuación una sucesión de imágenes de la librería anticuaria Mohren, en Colonia (Alemania).

martes 20 de noviembre de 2007

El callejón de los libros de segunda mano de la ciudad coreana de Busan

Un callejón de unos 15o metros en la ciudad de Busan (Corea del Sur) está plagado de librerías de libros usados, viejos y de segunda mano. El origen de tan singular callejón fue la guerra de Corea (1950-1953), cuando la gente tuvo que huir hacia el sur, donde se encuentra Busan. Fue en aquel callejón, en el Bosu-dong, donde una pareja comenzó a vender viejas revistas del Ejército de los EE.UU y algunos libros.



Durante la guerra se crearon varios institutos en Busan que acogían a muchos de los estudiantes refugiados por lo que la demanda de libros empezó a crecer. Muchos refugiados tenían que vender sus libros para sostener a sus familias y en aquel lugar se pusieron a vender sus libros a los estudiantes.

Con el tiempo el callejón se empezó a llenar de vendedores de libros y llegó a contar hasta con 70 librerías. Actualmente hay unas 50 librerías y para no olvidar su origen el callejón que ha celebrado de diversos festivales y exposiciones desde 1996.


Noticia y fotografías extraídas de un artículo del períodico The Korea Times

miércoles 10 de octubre de 2007

Libros en Damasco y Amman

En un viaje por Oriente Medio tuvimos el momento para hacer unas instantáneas de venta de libros de segunda mano en Damasco (Siria) y Amman (Jordania).

Puesto callejero en la parte antigua de la ciudad de Damasco (Siria)



Arriba: Librería de libros usados en el centro de Amman (Jordania)
Abajo: Cartel de la misma librería de arriba. Existe desde el año 1850.



Librería de libros usados en Amman.

viernes 24 de agosto de 2007

El último rincón de libros antiguos, usados y viejos que queda en Aragua (Venezuela)

Nos hacemos eco de la denuncia que desde Venezuela publica Alianza Radio Noticias en el día de ayer que transcribimos a continuación íntegramente.

Quiero invitar a los poetas, escritores, lectores, estudiantes, profesionales, amantes de la lectura y a los militantes de la cultura para que nos apoyen en la defensa de la librería "Libros", ubicada en el Boulevard de San Jacinto, ante la nueva arremetida de la Alcaldía de Girardot, al publicar una resolución aparecida el día miércoles 22 de agosto del 2007 en un diario de la región, donde se ordena la inmediata demolición de nuestra construcción, la cual edificamos en el año 1996, así lo participó el dirigente social Lenín Aquino.


Dijo que toda la comunidad de Aragua y de Venezuela conoce su trabajo, por más de 26 años recuperando libros usados, restaurándolos y el trabajo de impresión de leyes y libros. Apuntó que en el año 2005 fueron objeto de agresión por parte de la Alcaldía de Girardot, al cortarles el servicio eléctrico por once días en la pequeña librería que tiene en el Terminal de Pasajeros de Maracay. "En aquella oportunidad un funcionario con carnet del Gobierno Municipal nos amenazó con lanzar los libros a la Avenida Constitución", agregó.

Afirmó que durante todo el mes de julio de 2007 los libreros han sido objeto de acoso y amenazas de desalojo en el Terminal de Pasajeros de Maracay. "Lo más grave lo vivimos el sábado 18, cuando desconocidos intentaron incendiar la sede de la librería de San Jacinto, donde funciona nuestro Fondo Editorial. Ahora la Alcaldía de Girardot, abusando de todo el poder que detenta, emite una resolución para demoler nuestra construcción, la cual edificamos con nuestros propios recursos hace 11 años en el Boulevard de San Jacinto", añadió Aquino.

El dirigente indicó que están conscientes de que por apoyar la lucha del Comité de Usuarios del Terminal de Pasajeros de Maracay, en contra de los atropellos a los usuarios, buhoneros, comerciantes, transportistas, trabajadores y estudiantes, la Alcaldía de Girardot le persigue, hostiga y criminaliza.

Afirmó que todo indica que "al señor alcalde no le gustan los libros, ni el arte, ni la cultura, ni la libertad de las ideas. Le exigimos respeto a los intelectuales, respeto a los libreros y a los libros".

Recordó Aquino que la Ley del Libro y su Reglamento, en su artículo 1 declara de interés público el fomento y la difusión de los libros; en su artículo 2 establece la protección y el fomento de la industria editorial, el estímulo del hábito de la lectura por parte del Estado venezolano.

Aquino invitó a todo el pueblo amante de la lectura y los libros a que apoyen para defender el último rincón de libros antiguos, usados y viejos que queda en Aragua, ubicado en el Parque de Ferias San Jacinto.

viernes 18 de mayo de 2007

Librería anticuaria Pregliasco

Navegando por Internet hemos encontrado un corto vídeo (menos de 4 minutos) en YouTube que reproduce un breve reportaje de la Librería Anticuaria Pregliasco fundada en 1912. Es un vídeo que forma parte de una emisión del programa juvenil GAP (Generazioni alla prova) en RAI Educational, la cadena educacional de la RAI.

Aunque el audio está en italiano no hay que perder la oportunidad de ver como es por dentro una de las librerías anticuarias más importantes en el ámbito internacional, con presencia en las más importantes ferias como las de Nueva York, París, Milán o Florencia.

La librería anticuaria Pregliasco está situada en Turín. En el vídeo podemos ver unas breves preguntas a su actual propietario Arturo Pregliasco, hijo del fundador de la librería, y una entrevista con uno de sus asiduos clientes, el lingüista e historiador de la lengua italiana Gianluigi Beccaria. En manos de Beccaria podemos ver una Ética de Aristóteles de 1498, la carta del poeta italiano Ugo Foscolo a los amigos turineses o la primera y rara edición del primer libro de Primo Levi en 1947, Se questo è un uomo (en castellano, Si esto es un hombre).

La entrevista a Beccaria finaliza pidiendo la recomendación de alguna lectura de algún autor local (Turín) para el público al que se dirige el programa (en torno a 20 años). Su respuesta son dos libros: La luna e i falò (en castellano La luna y las fogatas) de Cesare Pavese y el libro póstumo Il Partigiano Johnny, del escritor y partisano Beppe Fenoglio.

Os dejamos con el video:




sábado 12 de mayo de 2007

Libros usados a menos de 10 dólares

En el estado de Arizona, en la ciudad de Prescott, hay varias librerías de libros usados de las cuales habla un artículo publicado el 6 de mayo en la versión digital del diario The Daily Courier.

Book Nook es la librería de libros usados más grande de Prescott con unos 50.000 títulos en sus estanterías apretadas. Está a cargo de Marilyn Unruh desde hace 12 años y después de haber sido regentada por su padre durante 21 años. Unruh asegura que “ningún libro cuesta más de diez dólares”.

Las apretadas estanterías de Book Nook
(Foto:
The Daily Courier/ Jo. L. Keener)

La librería Stepping Stones Thrift en Prescott Valley tiene más de 40.000 libros usados a la venta. Su propietaria es Teresa Martin. Los precios de los libros infantiles van de 10 céntimos a un dólar. El resto de libros cuestan de 50 céntimos a un dólar, y de dos a tres dólares los libros más demandados. Un buen porcentaje de libros cuestan 99 céntimos y normalmente el precio del libro usado está entre el 10 y el 30 por ciento del precio marcado por el editor.

P.V. Used Books es otra librería que abrió hace poco más de tres meses y arranca con unos 10.000 libros. El lema de esta librería es “Si no lo puedes encontrar aquí, nosotros podemos conseguírtelo”. Los libros de pasta blanda se venden a dos dólares y los de pasta dura a cinco dólares.

Otras librerías de libros usados de Prescott son Anchor Books y Newport Antiques Books & Collectibles.

En Estados Unidos son muy frecuentes las librerías de libros usados que venden libros a precios que a veces nos pueden parecer irrisorios. Es verdad que muchos de esos títulos que venden no son grandes obras de la literatura universal ni grandes ensayos sino libros mediocres de ciencia-ficción, del corazón o del oeste. Pero allá donde haya miles de libros siempre será posible encontrar alguna ganga.

Librerías anticuarias en Buenos Aires

Un excelente artículo publicado en dos partes ([1] y [2]), por la Licenciada en Demografía y Turismo Silvia V. Sarkissian, nos aporta un recorrido perfecto para quien quiera (¡y pueda!) visitar las librerías anticuarias de la ciudad de Buenos Aires. Podremos encontrar desde incunables hasta libros del siglo pasado editados tanto en Argentina como fuera de ella.

Haciéndonos eco de lo publicado por Sarkissian el recorrido lo iniciaremos en el barrio bonaerense de Retiro. Desde la plaza San Martín nos adentraremos en la calle Florida, una de las calles más tradicionales por su comercio, y llegaremos hasta el número 835 donde nos adentraremos en una galería subterránea y circular llamada “Galería Buenos Aires”. Allí podremos descubrir varias librerías anticuarias, entre las que está la librería Helena de Buenos Aires y cuya especialidad es el gaucho argentino.

Una vez hemos visitado la galería retrocederemos por la calle Florida hasta la siguiente esquina, con la calle Paraguay, donde giraremos a la izquierda hasta llegar a la siguiente intersección, la calle Maipú. En el 898 de esta última calle nos encontraremos con la Librería Anticuaria Figueroa. Si seguimos avanzando por la calle Paraguay llegaremos hasta la intersección con la calle Esmeralda, donde en el número 869 nos encontraremos la librería Poema 20, que cumple algo más de tres años de vida. Y justo enfrente, en el número 882, nos encontraremos con la Librería Anticuaria L´Amateur, fundada en 1926 y que ofrece una amplia bibliografía acerca de la vida costumbrista del Buenos Aires virreinal.

Siguiendo ahora por la calle Esmeralda en el sentido en que descienden los números de la calle hasta llegar a la confluencia con la Avenida Córdoba, giraremos a la derecha para llegar a la calle Suipacha, paralela a Esmeralda. En el número 521 de Suipacha encontraremos la librería Alberto Casares, especializada en primeras ediciones de autores argentinos, latinoamericanos y españoles. Al abandonar está librería a pocos metros está la intersección con la calle Tucumán, donde en el número 612 encontraremos la librería Fernández Blanco, especializada en libros relacionados con la historia argentina y latinoamericana, literatura, arte y geografía.


Librería Alberto Casares

Podemos acercarnos a otras librerías anticuarias o de libros usados fuera del itinerario trazado por el barrio de Retiro. Así, desde la librería de Fernández Blanco, podemos tomar nuevamente la calle Suipacha hasta llegar a la Avenida Corrientes. En el tramo de esta avenida que va desde la intersección con la Avenida 9 de Julio y la Avenida Callao encontraremos librerías que, sin ser anticuarias, se dedican a la venta de libros usados y de ocasión.


Más alejados, entre los números 500 al 1200 de la Avenida de Mayo, encontraremos varias librerías anticuarias se las que se destaca la librería El Túnel, en el número 767. Y, por último, si desde la Avenida de Mayo tomamos la calle Bolívar y llegamos a la esquina con la calle Alsina estaremos llegando hasta la librería más antigua de Buenos Aires, la Librería de Ávila (ex Librería del Colegio, fundada en el año 1785), y que ha sido declarada Patrimonio Histórico y Sitio de Interés Cultural de Buenos Aires.


En la imagen, la antigua Librería del Colegio,
ahora Librería de Ávila.

martes 3 de abril de 2007

Libros usados en Bogotá

Los pioneros del libro usado de Bogotá fueron los libreros que formaban parte de las casetas de la avenida 19. Muchos de los actuales libreros empezaron su oficio allí o compraron sus primeros libros siendo niños. Este es el caso de uno de los dueños y fundadores de la librería San Librario, Álvaro Castillo, que a sus doce años compró su primer libro en estas casetas hasta que en diciembre de 1998 abrió su librería en el barrio Quinta Camacho (calle 70 con carrera 12) junto a María Luisa Ortega, Claudia Cadena y Camilo Delgado.


Fotografía: Marcela Rodríguez


En el mismo barrio Quinta Camacho, donde nació la Universidad de La Sabana, existe una segunda librería. Su nombre es Trilce y allí podrá curiosear entre los libros de sus estantes. Su propietario es Guillermo Martínez.

La librería Dinosaurio nació en una caseta de la avenida 19 hace treinta años. Actualmente está ubicada en la calle 45 con carrera 22 y cuenta con tres pisos repletos de libros que suman 30 mil títulos.

Otra librería de segunda mano es la librería OM fundada por Omar Castellanos hace diez años y que está sita en la 7a. con 22.

jueves 22 de marzo de 2007

Librería en San Salvador de libros usados


Podemos leer un breve artículo editado el 10 de marzo en ElSalvador.com sobre la librería Segunda Lectura.

El nombre de esta librería es muy acertado puesto que se trata de una librería de libros usados. Fue creada hace quince años en San Salvador y está sita en la Avenida Óscar Arnulfo Romero. Su propietario se llama Jesús Castillo Villegas y se pueden encontrar libros desde cincuenta centavos de dólar.

domingo 18 de marzo de 2007

Urueña, primera Villa del Libro en España




Urueña, una población vallisoletana de 235 habitantes es el primer pueblo en España que se une a una iniciativa que ya ha sido implantada en 14 pueblos de otros países europeos, norteamericanos y asiáticos. A partir de ahora será la primera Villa del Libro en España, aunque ya existe otro proyecto similar en marcha en el pueblo conquense de Albalate de las Nogueras.



Gracias a este proyecto se ha construido el Centro e-Lea (Espacio para las Letras, la Escritura y otras aplicaciones) que es un edificio de más de 1.300 metros cuadrados y que alberga áreas pedagógicas, de exposiciones y de investigación y documentación. Actualmente es posible contemplar en ella la exposición permanente «Entre líneas. Una historia del libro».

Pero la parte más sugerente de la recién estrenada Villa del Libro es la participación de nueve librerías (siete de Valladolid, una de Madrid y otra de Valencia) que venderán sus libros al menos cuatro días a la semana, de los cuales dos de ellos deberán ser el sábado y el domingo, además de todos los días festivos del año (salvo el 1 de enero y 25 de diciembre). Cada librero ofrecerá sus servicios al menos seis horas al día, en un horario orientativo entre las 11.00 y las 14.00 horas por las mañanas, y las 17.00 y las 20.00 horas por la tarde. Las librería han recibido condiciones ventajosas en el alquiler, al precio de un euro por metro cuadrado y por un máximo de diez años renovables.

Las nueve librerías son:


  • Boutique del Cuento, especializada en ediciones infantiles y facsímiles
  • Librería Alejandría, dedicada al libro viejo de Arte, Historia, Humanidades y Poesía
  • Librería El 7, librería de Madrid especializada en el mundo taurino
  • Librería Almadí, librería de Valencia especializada en teatro clásico y contemporáneo
  • Alcunio Caligrafía, de manuscritos y material de caligrafía
  • La Punta del Iceberg, de libros antiguos y descatalogados
  • Lex Nova, con ediciones facsímiles de textos jurídicos
  • Librería Samuel, especializada en libro y grabado antiguo
  • Librería Alcaraván, dedicado a la cultura y etnografía regional.

También contará con un espacio propio la Asociación de Libreros de Viejo de Castilla y León y se habilitará otro para una librería institucional por parte de la Diputación de Valladolid.


Más información:

Letralia, nº 160