miércoles, 13 de mayo de 2009

Las ventas de los libreros de viejo de México DF se hunden por el virus de la gripe

Durante un recorrido realizado por Notimex se pudo observar que la mayoría de quienes se dedican a vender libros en la vía pública llevan más de dos semanas de pesadilla, "con días en los que no hemos vendido siquiera un libro de cinco pesos", comentó desconsolado don José de la Cruz.

Para el apreciado librero de viejo, con más de 35 años de experiencia, de rostro visiblemente dolido por la situación, "instalar los puestos por la mañana, pasar un día viéndonos las caras unos a los otros, y levantar nuestra mercancía al caer la tarde, ya es una muy amarga rutina".

En la capital del país son famosas las librerías de viejo instaladas en la añeja calle de Donceles, antiguo barrio de los universitarios de este país. Allí, aún existen locales donde se venden libros usados prácticamente de todos los temas y autores existentes en el planeta. Empero, hoy, todos están tristes.

"Mi patrón está desconsolado por la falta de ventas y sin embargo, a ninguno de los empleados nos mandó a descansar y menos despidió. Yo lamento la situación en la que nos ha puesto la contingencia sanitaria y las medidas que se tuvieron que tomar para evitar más contagios", dijo apenado Joel Morales.

En calles del centro se localizan las librerías especializadas en ejemplares viejos, raros, agotados, extraordinarios, o simple y sencillamente que no se vendieron en las mesas de novedades, ofertas o saldos de las grandes librerías de la capital. Algunas son de rancio abolengo, con muchos años de historia.

Destacan nombres como "El gran remate, "Bibliofilia", "El laberinto", "El callejón de los milagros", "El inframundo", "El tomo suelto" y "El mercader de libros", librerías que han visto desplomar sus ventas a causa de la crisis sanitaria, y que, no obstante, esperan optimistas que paulatinamente todo vuelva a la normalidad.

Situación similar viven los tianguis de libros, nuevos y usados, que se dejan ver en distintos puntos de la ciudad, a lo largo de la semana. Son famosos entre otros, los que se colocan en Casa Lamm de la colonia Roma; el dominical de La Lagunilla en la colonia Morelos, y el de Plaza del Angel en la Zona Rosa.

Ahí también se han dejado sentir los estragos de la falta de gente en las calles, situación que prevalece desde hace ya dos semanas. Hombres de amplia cultura, pero mercaderes al fin, saben de los vaivenes que el caprichoso comercio les ofrece y les desconcierta la situación actual que les es inédita.

La constante entre establecidos y callejeros, como quienes ofrecen sus títulos en el Callejón Condesa, a un costado del Palacio de Minería, es la confianza. "Al tianguis lo conocen como "La feria del libro de los pobres".

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