martes, 25 de septiembre de 2007

¿Qué es un incunable?

En las páginas de Opinión del diario argentino La Nación del día de ayer la profesora en Letras Lucila Castro contesta una pregunta de un lector sobre el término "incunable".

He aquí una transcripción de la pregunta del lector y la contestación de la profesora Castro publicada ayer:

"Recién cuando averigüé la etimología de la palabra incunable, entendí el subtítulo de su columna del lunes 17 ("Libros en pañales"), bajo el cual usted responde a una consulta sobre aquella voz que, para mi sorpresa, según el Diccionario de la Real Academia Española, proviene de una palabra latina, incunabula, que significa pañales . Digo que me sorprendió la etimología porque, siendo un desconocedor, intuía que podía provenir de cuna, como indica el Pequeño Larousse ilustrado de 1988", escribe desde Córdoba Guillermo Arias.
"Pero quiero consultarla por algunas dudas que tengo sobre lo dicho en esa nota: Si bien es cierto que la palabra incunable tiene un significado específico y no es correcto extenderlo a todo libro antiguo (oí por radio a Alejandro Dolina opinando igual que usted a este respecto), dado lo común que se está volviendo el uso de esta voz para referirse a todo libro relativamente viejo, ¿podría aceptarse que estamos ante un enriquecimiento semántico de la palabra incunable , que extiende su significado a los libros antiguos, aun los editados después de 1500? Otra duda que tengo es sobre la corrección del también extendido uso de la secuencia incunable americano para referirse a los libros impresos desde la instalación de la primera imprenta en México, ya entrado el siglo XVI, y hasta alguna fecha o época indeterminada, pero lejana", prosigue.
Y finaliza: "¿Se conservan actualmente incunables en castellano?".
La relación que estableció el lector entre incunable y cuna no es desacertada, pues, aunque incunable no viene directamente de cuna , remonta su origen a esa palabra en latín.
La palabra latina incunabula (palabra esdrújula, sustantivo neutro plural), que el DRAE da como étimo de incunable, significa pañales y, en segundo lugar, cuna . Es, evidentemente, una palabra derivada, con un prefijo y un sufijo. La palabra más frecuente para decir cuna en latín es cunabula (también esdrújula, también neutro plural). Pero existe también cuna (de la que cunabula es un derivado por sufijación), más usada en plural, cunae (con acento en la u ), aun para referirse a una sola cuna. Por supuesto, la palabra española cuna viene directamente de la latina cuna.
En cuanto a la extensión del significado de incunable a libros antiguos posteriores a 1500, eso es lo que hacen los que emplean así esta palabra, pero, salvo que lo hagan con alguna intención especial (por ejemplo, en broma), no lo hacen por ampliar el significado del vocablo, sino porque no conocen su significado exacto. Y eso no debe hacerse, porque incunable es un tecnicismo y un tecnicismo no debe emplearse "por aproximación". Claro que entre un libro de 1500 y uno de 1501 seguramente no hay diferencias: no es que en el paso de un siglo al otro se haya producido una revolución en las técnicas de impresión. Pero se ha puesto un límite convencional para incluir solamente los libros impresos en el siglo XV, y si estiramos el límite, puede no saberse de qué estamos hablando.
Por eso, la expresión incunable americano es impropia si consideramos por separado las palabras que la forman, pues la imprenta llegó a América en el siglo XVI y, por lo tanto, ningún libro impreso en América es un incunable. Sin embargo, la expresión se usa (la usan incluso los especialistas) y puede considerarse legítima si se toma como locución, es decir, si se entiende que los incunables americanos no son incunables. Debe entenderse que los incunables americanos no son un grupo determinado dentro del conjunto de los incunables, que no son una subclase de la clase de los incunables. Los llamados incunables americanos no son incunables impresos en América, sino otra clase de libros, una clase diferente de la clase de los incunables: son los libros más antiguos que se imprimieron en América. Por eso, cuando se usa la palabra incunable para designar estos libros, no debe omitirse el adjetivo, porque la palabra incunable solo es aceptable en este sentido como parte de la locución incunable americano.
Por último, sí hay incunables españoles. El primero es el Sinodal de Aguilafuente , de 1472, con las actas y otros documentos de un sínodo realizado en ese pueblo de Segovia. En los años que siguieron, se instalaron imprentas de tipos móviles en varias ciudades de España, y la célebre Gramática de la lengua castellana de Antonio de Nebrija, la primera gramática de una lengua moderna, también es un incunable, pues fue publicada en Salamanca en 1492.

2 comentarios:

Francisco de Borja dijo...

El principio según el cual la barrera que separa los incunables de los epigonoincunables o post-incunables (31.XII.1500) no es absoluta, pues conviene considerar también el estilo de la datación.
Ver `Los libros impresos antiguos´ de Don Julián Martín Abad; (Valladolid, 2004) Ed.: Servico de Publicaciones de la Universidad de Valladolid, pp. 73 y siguientes.

Viay Cortés dijo...

La palabra latina incunabula significa (cuna) o (pañales). Por su connotación de nacimiento y comienzo, los escritores del siglo XVII la adoptaron para designar a los libros impresos desde que Gutenberg inventó la tipografía a comienzos del siglo XV

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