sábado, 26 de febrero de 2011

I Feria del Libro Antiguo, Viejo y de Ocasión de Jaén

Aunque no es la primera vez que la Feria del Libro Antiguo, Viejo y de Ocasión de Jaén se monta en la ciudad si que es la primera vez que se ubica en un lugar céntrico como la calle San Clemente y es por eso que los propios organizadores la han denominado como la “primera” feria”. Hace veinte años, la feria se instalaba en el Paseo de las Bicicletas.

Esta primera edición de la Feria del Libro Antiguo fue inaugurada ayer en una acto protagonizado por el poeta y alcalde de Villatorres, Martín Lerma, verdadero entusiasta del libro antiguo, viejo y de ocasión. Martín Lerma posee una colección de Quijotes, que supera los ochocientos volúmenes, y también de obra cervantina.

La feria permanecerá abierta desde ayer y hasta el 13 de marzo.

Confirmado: El manuscrito Voynich es un libro antiguo

Ya tenemos un primer veredicto sobre el misterioso manuscrito Voynich que tantos dimes y diretes ha ocasionado en relación a su presunto origen. En la datación del Carbono 14 que se ha realizado recientemente al manuscrito se sitúa su creación a principios del siglo XV. Para ser más exactos, el radiocarbono pone fecha al libro entre 1404 y 1438.

Esta datación es parte de la investigación que ha realizado el físico Greg Hodgins, de la Universidad de Arizona, a instancias del documental "El libro que no puede leerse", producido recientemente por la televisión pública austríaca (ORF) y distribuido por el canal National Geographic. Hodgins publicará sus resultados próximamente, una vez que el documental haya sido emitido. Lo que si nos ha adelantado es que las páginas del manuscrito son de piel de animal y a datación nos dice cuándo se fabricó el libro o, más exactamente, cuándo murieron esos animales".

Recordemos una breve historia de este libro: en 1912, un bibliófilo estadounidense de origen polaco llamado Wilfrid Voynich visitó Villa Mondragone, una antigua residencia papal, después escuela jesuítica, a las afueras de Roma. Allí adquirió un lote de ejemplares antiguos entre los que se encontraba un volumen singular de unas 240 páginas repletas de contenido incomprensible. El Voynich acabó clasificado como MS408 en la biblioteca Beinecke de Libros Raros de la Universidad de Yale.

Se ha especulado que su autor pudo ser el filósofo inglés Roger Bacon (1214-1294), que después fue propiedad del astrólogo de la reina Isabel I de Inglaterra, John Dee, y que este lo vendió al emperador Rodolfo II de Alemania. También se ha especulado mucho con el autor del manuscrito fuese el propio Voynich.

Con los resultados de las pruebas de la datación realizada por Hodgins parecen descartarse dos de estas hipótesis: la de que se tratase de un manuscrito realizado por Roger Bacon (murió antes de que se hiciese el libro) y la de que se trate de una "broma" de Voynich o de una falsificación del siglo XIX o XX. Queda por tanto resolver qué significado pueden tener los 170.000 glifos que pintó su autor y por qué el libro parece estar codificado.



Cierre temporal de la Biblioteca Nacional del Perú por robo de libros antiguos

La Biblioteca Nacional del Perú se verá obligada a cerrar temporalmente sus puertas, hasta por 90 días, debido a la desaparición de libros de los siglos XVI y XVII. Durante este periodo de cierre se realizará un exhaustivo inventario del Fondo Antiguo de la biblioteca.

Entre los libros faltantes figurarían primeras ediciones y ejemplares únicos de cronistas de los siglos XVI y XVII, además de microfilmes y pergaminos de la época del virreinato. Entre los ejemplares desaparecidos está un incunable de Erasmo de Rotterdam publicado en París en 1524. Se ha detectado también, por ejemplo, la ausencia de decenas de libros de las colecciones legadas por reconocidos investigadores peruanos, como el historiador Raúl Porras Barrenechea u originales del archivo del escritor peruano José María Arguedas.

miércoles, 23 de febrero de 2011

De boxeador a librero

Ferny Páez cambió el ring por las calles del Guayaquil profundo y se convirtió en librero popular.

La librería del Negro Páez –así es conocido– está en Pedro Moncayo 1522 entre Colón y Sucre, no tiene nombre. No encuentra el adecuado aún. En esos 4 metros de ancho por 11 de fondo hay miles y miles de libros y revistas. Todos los siete días llegan ejemplares que compra a los carretilleros ambulantes. Afuera en rumas y en cartones están los recién adquiridos que restaura y luego clasifica. Adentro los libros están sobre mesones y estanterías que van hacia el fondo. Aparentemente no hay un orden, más parece la laberíntica biblioteca de Babel, aunque Páez asegura que sabe cómo ubicar los libros que le solicitan sus clientes. Lo cierto es que por su carácter de libros usados los precios son tres veces más económicos que en otras librerías.

Pero no siempre fue así. Hace 18 años, Ferny Páez comenzó con un tendido sobre el portal de Colón y 6 de Marzo. “Buscando cómo mantener a mi familia me encontré con este negocio”. Primero tuvo que vender los libros de su biblioteca personal, y ahora los adquiere en la cercana cachinería donde al mediodía llegan los carretilleros ambulantes.

Hace seis años alquiló el actual local. Reconoce que al inicio no era amante de la lectura. “Poco a poco fui interesándome, descubriendo cosas y me di cuenta de que había estado con los ojos vendados”.

Ahora sus antiguos guantes de boxeo cuelgan de uno de los tantos estantes de la librería como un combativo recuerdo de Ferny Páez, el boxeador felizmente noqueado por los libros.

Texto extraído de la noticia aparecida en el diario El Universo.

23 edición de la Feria del Libro de Ocasión de México DF

Cerca de 50 stands, así como la participación de más de 40 libreros expositores, quienes ofertarán libros antiguos, ediciones extrañas, originales y no muy concurridas en el circuito comercial, será la oferta de la 23 edición de la Feria del Libro de Ocasión, a celebrarse del 23 de febrero al 6 de marzo en el Casino Metropolitano, ubicado en Tacuba 15, en el Centro Histórico de Ciudad de México.

Desde las 10:00 y hasta las 21:00 horas, miles de textos que datan desde el siglo XVI serán exhibidos en los stands.

Este encuentro del libro de ocasión, se realiza a la par de la Feria del Libro del Palacio de Minería, con la cual no pretende competir, ya que si bien ambas buscan fomentar la lectura, ofrecen textos distintos.

IX Salón del Libro Antiguo de Burgos

El Claustro del Monasterio de San Juan de la capital burgalesa acogerá del 24 al 27 de febrero el IX Salón del Libro Antiguo de Burgos, que en esta ocasión congregará a 14 libreros nacionales.

Por segundo año consecutivo, el Salón acercará al público ejemplares de cómic y tebeos tras el éxito de la edición pasada, en la que se acercó por primera vez este género a la cita burgalesa.

La compraventa de libros y documentos antiguos se complementará con una charla coloquio el día 24 de febrero bajo el título 'La edición de fascímiles: un verdadero arte', que incidirá en la importancia de este tipo de publicaciones en la actualidad.

sábado, 19 de febrero de 2011

Los libros inmortales

La mayoría de los clientes se acerca a estos negocios callejeros en busca de libros en ofertas.

En Valparaíso aún se pueden encontrar personas que se dediquen a vender libros usados en las calles. Un negocio, que según sus propios vendedores, se mantiene por la conveniencia económica y por la mística de su tradición. Lo nuevo no siempre es lo mejor. Así lo afirma una pareja porteña que defiende por años este alicaído rubro.

El concepto del libro usado suele tener para muchos un valor agregado, que el manuscrito recién salido de la imprenta no posee. Cierta magia envuelve la idea de un texto que ha pasado por varias manos, que ha visto cosas que quedan impregnadas en sus páginas amarillentas, unas notas hechas por un doctor en los años veinte, alguna frase garabateada por un escolar enamorado, o la firma de una ama de casa que vibró con un sórdido policial traducido del francés.

En los libros usados sobrevive el espíritu de la literatura: el diálogo entre individuos más allá de la distancia y del tiempo, algo que perdura y que nos da a entender que estamos todos conectados, y más importante aún, que siempre nos podemos comunicar. Ese mismo espíritu es el que mantienen vivo los vendedores de libros al aire libre en Valparaíso. Todos los días se instalan con sus mesas, en las que ponen varios ejemplares uno junto al otro, para atraer al posible comprador ocasional.

Uno de ellos es Jorge Ossandón, quien llega todos los días a la calle Bellavista, a eso de las 11 de la mañana, con varias cajas llenas de libros, las que va dejando en el puesto que tiene junto al supermercado Líder. “La verdad es que todo esto partió más por un hobby que por un oficio”, confiesa el librero. “A fines de los años ’80 empecé a vender libros los fines de semana, cerca de la plaza O’Higgins, mientras estaba estudiando”.

“Trabajé un tiempo con una pequeñísima empresa de mantención de maquinarias, pero eso con el tiempo fue decayendo. Por eso empecé a vender mi biblioteca de modo informal, hasta que decidí empezar a vivir de esto, haciendo algo que me gustaba”, recuerda el porteño, mientras sigue ordenando los textos de su local.

En las mesas de libros usados conviven diccionarios, escritos de filosofía, de música, novelas clásicas, los best-sellers de antaño, libros escolares, ensayos de sociología y lingüística, manuales de carpintería, tratados de geometría y hasta los misterios de las pirámides, los Ovnis y la verdad sobre el manto de Turín.

Así, los vendedores de libros, cual verduleros, intentan mostrar sus mejores cosechas a los transeúntes de la ciudad. “Mi ideal sería hacer una línea basada en las ciencias políticas, filosofía, arte, literatura, pero la verdad es que hay que abarcar de todo nomás, según la temporada”, explica el vendedor, al referirse sobre el amplio abanico de ofertas en su negocio.

MATANDO EL TIEMPO

Según me explica Jorge, los compradores de libros usados pueden dividirse, crudamente, en dos categorías: los que quieren bajos precios, y los que quieren rarezas.

Jorge Ossandón vende libros en la calle Bellavista, labor que inició como un hobby en la década del ’80.

“Hay un gran segmento de público que busca el libro escolar y por eso es una obligación tenerlos. Luego hay un público un poco menor que busca los best-sellers, como Bárbara Wood, Isabel Allende y otras cosas que son más masivas. Hay un público mucho más reducido, principalmente, de estudiantes, que buscan filosofía y ciencias sociales, y por último un público mucho más elitista que busca cosas más específicas, cosas raras, antigüedades”, detalla el experto librero.

Aunque son los textos escolares los que ayudan a sobrevivir, tanto a Jorge como su pareja Luisa (quien también se dedica a la venta de textos, pero ella lo hace en la Plaza O’Higgins) saben que al final, lo que destaca a estos puestos callejeros sobre las grandes cadenas de librerías, es la presencia de los denominados “otros libros”, esas rarezas que llaman la atención y que atraen a los fanáticos, a los bibliófilos sedientos.

“Si bien mi sueño es tener algún día una librería instalada, el concepto feria entrega otro elemento, te interviene el espacio público, y secuestra en cierta medida a la persona que va caminando. Te atrapa. De las personas que se quedan mirando estos libros, muchas de ellas no tienen ningún interés en entrar a una librería, pero sí les parece entretenido por último para matar el tiempo, y en ese matar el tiempo se producen otras cosas también, se produce interacción, se produce interés por comprar, e incluso muchos llegan simplemente a conversar de libros. Uno siempre aprende de los clientes”, comenta el vendedor callejero.

Misma opinión mantiene Luisa, quien además resalta las claras diferencias económicas que hay entre ambos mercados. “La gente sabe que en una librería va a encontrar precios mucho más altos que acá. Aparte, aquí uno puede hallar cosas que no hay en otras partes. Por ejemplo, una vez me llegó un escrito de Neruda del año de la cocoa, que era valiosísimo, y llegó justo el cliente preciso que dijo ‘yo quiero éste’ y se lo llevó”, compara.

“No somos competencia con librerías, como la Antártica o la Feria Chilena del Libro. Nosotros vendemos libros de ocasión, en oferta, libros que vamos encontrando. Las librerías grandes tienen la primera mano, tienen las ediciones nuevas, los contactos. Yo prefiero el concepto de feria de libros usados, me gusta la idea de buscar, recrear y reconstruir el libro ya perdido”, complementa el novio.

PERDIDOS EN EL ESPACIO

A simple vista, parece que los lugares donde trabajan Luisa y Jorge no son los más indicados para ofrecer este tipo de productos. Por ejemplo, en la Plaza O’Higgins, los libreros y los anticuarios forman parte de una línea de puestos al aire libre, en los que conviven con vendedores de clavos y herramientas. Más abajo venden ropa y celulares, y ya llegando a Pedro Montt se instalan los vendedores de pescados, mariscos, calcetines y cigarrillos de dudoso origen.

Mientras que en la calle Bellavista, los libreros están incrustados entre un supermercado y un Blockbuster, como medio perdidos entre la tecnología y las compras de la semana. “Valparaíso no es una gran plaza para la compraventa de libros”, reconoce el porteño, quien agrega que eso se debe “a un fenómeno cultural, por un tema de tiempos. Internet nos ha afectado harto, además de la poca lectura y vocación de las personas, que a mi parecer han ido perdiendo el hábito. En general ha bajado considerablemente el número de compradores con los años”, agrega.

Muchos de los compradores no tienen ningún interés en entrar a una librería, sostiene Ossandón.

La ciudad puerto siempre se ha jactado de su colección artística y cultural, por sus historias de artistas y bohemios de distintas épocas, de Pablo Neruda o Rubén Darío rondando los cerros emblemáticos y reuniéndose en los cafés y bares del plan, creando manifestaciones culturales y artísticas que pusieron a Valparaíso en el mapa, no sólo de la literatura nacional sino incluso internacional.

Sin embargo, la Joya del Pacífico no parece darle al libro la importancia que se merece, y menos aún al libro usado, que tanto se parece a Valparaíso en su idiosincrasia, por la negativa a morir a pesar de los golpes de la vida. De ser una ciudad que mira al pasado como su momento de mayor gloria, pero que aún anhela que el futuro le traiga algo más: nuevas historias, nuevas marcas en la piel de las cuales enorgullecerse.

“En este espacio (la calle Bellavista) nosotros estuvimos peleando por años para conseguirlo, pero fue bastante complicado. Es más factible que la municipalidad entregue permiso a otras labores, como a ferias artesanales que no tienen nada de artesanal, pero que tienen más facilidades que los libreros. Nosotros representamos una apuesta, un pequeño granito de contribución al turismo, al fomento de la cultura, las artes. Si bien es cierto que nuestro primer objetivo es netamente comercial, nuestra idea es entregar un plus más allá, hacer un aporte, un agregado a lo que significa Valparaíso como memoria, como patrimonio, como todo”.

Fuente: Artículo de La otra voz.

viernes, 11 de febrero de 2011

8893 libros antiguos a restaurar

8 893 obras reposan en las estanterías del Fondo Antiguo de la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo. En enero del 2010 arrancó un proyecto de esta institución, junto con el Ministerio de Cultura, cuyo propósito es la conservación preventiva de las obras de este Fondo. La primera fase consiste en la limpieza y registro de los libros antiguos.

La labor de limpieza es tediosa, pero es necesaria. Es el primer paso para la restauración. Se pasa la brocha por todas las hojas de cada libro para posteriormente pasar una aspiradora que retira completamente las impurezas. Así cada una de las personas que trabajan en la limpieza consiguen limpiar entre 8 y 10 libros diarios.

En el Fondo Antiguo de la Biblioteca Nacional reposan obras de los jesuitas que fueron escritas entre los siglos XV y XVIII. Un 80% de los libros se refiere a religión y filosofía. También hay de física, matemática y astrología. Están escritos en latín y español antiguo. Las pastas son de cuero o madera. Algunos tienen grabados de pan de oro.




En la Biblioteca Nacional hay 170 000 publicaciones. El ejemplar más antiguo de la biblioteca es ‘Las crónicas desde el comienzo del mundo’ escrito por Hartmann Schedel, en latín. Ahora reposa en el estante de los textos incunables.

Los ejemplares, luego de que son limpiados y aspirados, regresan a su sitio, detrás de una puerta con muchas seguridades. Hasta el momento, 6 000 de los 8 893 libros han sido intervenidos.

La limpieza de los 8 893 libros se terminará en febrero. Para enero del 2012 empezará la etapa final del proceso, con la restauración integral.

Resumen de lo publicado hoy en el diario ecuatoriano El Comercio.

Lo que los libros antiguos pueden esconder

La ciencia no deja de depararnos sorpresas que afectan al mundo de los libros antiguos. Según un reciente estudio químico el papel que se usó para crear los libros antiguos puede ser utilizado como indicador de los niveles de CO2 que se han ido produciendo desde hace siglos, y así poder estudiar la historia de la contaminación.

Desde la Revolución Industrial la contaminación ha ido creciendo, pero dado que en aquellas primeras épocas no se tomaron datos, es necesario ahora buscar una estimación de la contaminación por métodos indirectos. Se ha estudiado buscando concentraciones en el hielo o entre los anillos de los troncos de los árboles, pero ahora este nuevo método puede ser muy importante porque existen millones de libros y puede ser una gran muestra donde poder estudiar el fenómeno de la contaminación.

Para Dan Yakir, un químico israelí del Weizmann Institute of Science, el papel contenido en los libros y periódicos antiguos nos pueden facilitar información de la polución que experimentaron los árboles que se usaron para fabricarlo. "En lugar de ir a los bosques de todo el mundo, nos dirigimos a la biblioteca local", dice Yakir.

jueves, 10 de febrero de 2011

Un sensor que cuida de nuestros libros antiguos

Los agentes ambientales que más afectan a los libros son la humedad relativa, la acidez, la luz y la temperatura. Actualmente, hay que sumar a esta lista la contaminación.

Tras más de 10 años de trabajo, un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado el primer sensor capaz de medir la acidez del aire de forma sencilla y económica. Es una especie de 'parche' -con un precio de coste de 10 céntimos de euro- que alerta sobre posibles casos de exposición nociva para libros y otros bienes culturales como pueden ser manuscritos, obras de arte, ...

Se trata de un sensor que da una respuesta óptica a los cambios de acidez en el ambiente (cuando el PH es inferior a siete) variando su color. En este sentido, permite conocer la acidez ambiental y si ésta entraña algún riesgo para los libros. De esta forma, ante un PH normal el dispositivo presenta un tono rosado que va perdiendo su color según aumenta la acidez, hasta volverse amarillo. Por el contrario, cuando la acidez ambiental disminuye, la superficie se vuelve violeta.

El equipo también ha desarrollado un sistema de telemedida capaz de transmitir la información del sensor a un ordenador para su almacenamiento.

Aunque aún no está comercializado, esperemos que por su bajo coste y su gran utilidad acabe siendo usado en las bibliotecas como medida preventiva para que los libros puedan ser conservados de forma óptima.

Fuente: Noticia aparecida el pasado 3 de febrero en el periódico El Mundo.

Donde comprar libros antiguos y usados en Lima

En Lima podemos encontrar las siguientes zonas de venta de libros usados y libros antiguos:

* Jirón Amazonas: esta al costado de la ribera del rio Rimac, justo donde comienza la avenida Abancay. Los libros son baratos y puedes encontrar todo lo que deseas sobre libros antiguos y nuevos a buenos precios.

* Jirón Quilca: muy conocido por vender libros usados y tambien nuevos. Queda a una cuadra de la plaza San Martín, en el centro de Lima.

* Avenida Grau: a la altura del Seguro Social.

* Jirón Camaná: en la cuadra 9 se puede conseguir libros antiguos

* Jirón Junín, al costado de la Catedral.

Un corto sobre libros antiguos

Entre las nominaciones al mejor cortometraje de animación de los premios Goya de 2011 aparece uno dedicado a los libros antiguos que ha sido realizado por la valenciana María Trénor.

Se trata de un cortometraje rodado en imagen real y acompañada de la técnica del Stop Motion. El corto, cuyo título es Exlibris, cuenta la historia de cuatro personajes cuyas historias respectivas se entrecruzan en torno a un libro. La propia autora define el corto como un “poema audiovisual” que quiere convertirse en un homenaje a los libros antiguos, a las librerías de viejos y al placer de leer.


Catalogo Colectivo de Marcas de Fuego

La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y la Universidad de las Américas Puebla (Udlap) presentaron su proyecto "Catalogo Colectivo de Marcas de Fuego" que permitirá identificar y estudiar la procedencia de libros antiguos en diversas bibliotecas del país.

El Catálogo de Marcas de Fuego es una herramienta bibliotecológica que está disponible en el sitio web www.marcasdefuego.buap.mx para auxiliar a los investigadores de libros antiguos.

Al respecto, Francisco Daniel Mejía Sánchez, bibliotecario catalogador de la Biblioteca Franciscana de la Udlap, explicó que para desarrollar el catálogo se utilizó el programa de software mxLibris, el cual, fue diseñado por personal de la institución ubicada en Cholula para la administración y visualización de colecciones digitales.

¿Qué es una marca de fuego?

La marca de fuego se define como una señal carbonizada colocada principalmente en los cantos de los libros mediante un instrumento metálico candente. A la fecha se valora como un testimonio histórico distintivo que permite identificar a las instituciones y particulares que se valieron de ellas; como evidencia de haber sido los poseedores de ciertas colecciones bibliográficas. No se descarta que que las marcas se aplicaran como una forma de selección.

"En el pasado, los libros eran marcados con algún elemento a altas temperaturas. Esa marca se colocaba en los cantos, lomos y pastas. Al estudiar las marcas podríamos tener mayor información de los libros antiguos", explicó Mejía Sánchez.

La práctica de la marca de fuego se ubica durante el periodo colonial en México, principalmente. La evidencia indica que su uso se inició hacia la segunda mitad del siglo XVI y perduró hasta las primeras décadas del siglo XIX. Dicha praxis encontró acogida en las bibliotecas conventuales y en instituciones religiosas dependientes del clero secular. Aisladamente se tiene registro de algunas bibliotecas de particulares que ostentan su propia la marca.

Fuente: e-consulta.com (enlace noticia)

viernes, 4 de febrero de 2011

El principio de una idea, una historia real.


Ayer a la noche me llamo Eduardo. A las 21.00 hs. Yo aun no había cenado y estaba bastante cansado. Había un rico olor a tarta de jamón y queso, que estaba preparando mi esposa Cinthia en la cocina. Además tenía apetito y lo que menos quería hacer era enfrascarme en una conversación telefónica. Pero fingí no estar hambriento ni fatigado…-¿Que tal Edu?- le lance no muy convencido. –Hola Juan- me dijo.-Ando buscando comprar libros antiguos. Quiero comprar un libro antiguo para regalarle a Enzo, que tiene una tienda de libros de segunda mano y de ocasión en la Rua Marítima, al lado de los Tribunales.

-Eduardito querido, llámame mañana al mediodía y charlamos. No estoy en las mejores condiciones físicas para ayudarte a pensar en este momento-le solté, mientras pensaba seriamente como haría para sacarme al entrañable latoso de encima.

-Se me ocurrió que seria una buena idea ofrecer a la venta libros antiguos, junto a los libros de segunda mano y de ocasión que ofrece en su negocio. Pasan por allí muchos jueces, docentes y abogados…por eso quiero comprar un libro antiguo, que se note bien que lo es, para ponerlo en un lugar de privilegio en la vidriera, en una caja de vidrio…que nadie lo toque…-

-Eduardo, estoy cansado- le dije haciendo uso de un tono lastimero, que reflejaba la demanda urgente de comida de mi estomago, acuciado por el penetrante y promisorio olor que llegaba de la cocina.

-Esta bien, Juan, te llamo mañana. Pero no te olvides que la semana que viene tomo posesión del negocio de Enzo. Y me pareció que agregar libros antiguos a los libros de ocasión y de segunda mano era una buena idea, y quería analizarla contigo-

-Chau Eduardo, mañana hablamos- le corte.

Mucho después de cenar y pegarme una ducha, en la cama, me puse a pensar: Que idea interesante la de Edu…libros antiguos, de segunda mano y de ocasión…

II Feria del Libro Usado y de Ocasión en Caracas

La II Feria del Libro Usado y de Ocasión que fue inaugurada estará abierta en Plaza Venezuela hasta el próximo domingo son oasis de sabiduría. Katerin Fariñas puntualizó que en la feria trabajan 10 libreros de la asociación que dirige, y un grupo de vendedores invitados provenientes del puente vial de la avenida Fuerzas Armadas, algunos independientes, y otros de la Plataforma del Libro y de la Fundación para la Cultura y las Artes de la Alcaldía de Caracas.

Fuente: Blog Librero de viejo

Francia digitalizará libros que ya no se venden

En los próximos cinco años, el gobierno francés informatizará medio millón de libros del siglo XX que ya no se venden en las tiendas. El objetivo del archivo digital es que los lectores accedan a esas obras a través de Internet y que los autores puedan explotar comercialmente sus derechos de propiedad intelectual.

Los títulos estarán disponibles en la Web del proyecto Gallica de la Biblioteca Nacional de Francia y serán seleccionados del fondo de colecciones. El acuerdo garantizará a los autores y editores “una remuneración equitativa desde el estricto respeto a los derechos morales y patrimoniales”.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Un libro raro en euskera, joya de la exposición "Que el euskera salga a la calle"

EL LIBRO RARO ENTRE LOS RAROS


Un libro raro, ejemplar único en el mundo, es la joya de la recién inaugurada exposición Euskara jalgi hadi plazara ("Que el euskera salga a la calle"). Se trata del libro titulado 'Lingua Vasconum Primitiae' (Primicias de la lengua de los vascones), del sacerdote navarro Beñat Etxepare (1480-1545), editado en Burdeos en 1545, y que es considerado como el primer libro escrito íntegro en euskera.

Por primera vez en varios siglos, este singular libro podrá ser contemplado por el público. Está adscrito a la sección de libros raros de la Biblioteca Nacional de Francia (BNF). Tras arduas gestiones se ha conseguido que la BNF preste el libro durante dos meses para que forme parte de esta exposición.

Excepcionalmente se ha accedido a traer el libro desde París hasta Vitoria, acompañado en todo momento por una bibliotecaria de la BNF especialista en libros del siglo XVI. Hay que valorar que se trata de un hecho excepcional que un volumen de la sección de libros raros de la BNF se muestre al público, y más aún, que realice un largo viaje.

Una de las peculiaridades de 'Linguae Vasconum Primitiae' es que, pese a ser la obra de un clérigo, tiene un contenido bastante mundano que, tras dedicar el primer poema a la doctrina cristiana, se explaya, sobre todo, en cuestiones más relacionadas con el amor terrenal que con el espiritual. 'Desengaño de amantes', 'El amante celoso', 'Petición de beso', 'Requerimiento de amor' o 'Desdén de la amada cruel' son algunos de los títulos de los nueve poemas que, de quince, destina a cuestiones más o menos románticas. Les acompañan uno dedicado a defender a las mujeres, otro en el que se defiende a sí mismo de las acusaciones, según él falsas, que le llevaron a la cárcel, y dedica los dos últimos y más conocidos -'Kontrapas' y 'Sautrela'- a la defensa del euskera.

Que el libro haya llegado a nuestros días a salvo es un puro milagro puesto que este libro debió estar perseguido por diferentes motivos, de ahí que sólo exista este único ejemplar. Es un libro que no estaba bien visto por la Iglesia pues, tras el Concilio de Trento, se consideraba que no era propio de sacerdotes escribir libros jocosos sobre temas que no tenían que ver nada con la religión. Por ello este tipo de libros fueron eliminados de todas las bibliotecas.

El ejemplar de 'Linguae Vasconum Primitiae' que nos ocupa tuvo la suerte de pertenecer a la biblioteca real del entonces rey de Francia Francisco I (1494-1547), que ordenó que se conservara un ejemplar de todos los libros publicados. Por ello, tras la Revolución Francesa, el libro pudo formar parte de la primera Biblioteca Nacional de Francia, al incorporarse la biblioteca real a esta. De ahí que el libro se salvara de la quema. Es obvio que la depuración de la Iglesia no consiguió llegar a la biblioteca real porque hubiese sido enfrentarse al rey.

Otra de las grandes peculiaridades de este libro radica en el hecho de que alguien tuviera la iniciativa de imprimir un libro en una lengua que hablaba tan poca gente como el euskera. Era muy inusual en aquella época, apenas cien años después de haberse empezado a utilizar la imprenta en Europa. Hay que tener en cuenta que fueron los renacentistas italianos los primeros que se iniciaron a escribir en sus lenguas vernáculas y no en latín, como había sido hasta la época.

El ejemplar que nos ha llegado está en un excelente estado de conservación, encuadernado en fina piel marrón, y luciendo en la portada un blasón con tres flores de lis. Jamás ha sido restaurado, manteniendo intacta la encuadernación original. Y esto le hace ser, más aún, un libro raro entre los raros. Su excepcionalidad le ha hecho merecer una digitalización especial que, por su complejidad y coste, solo está reservada para unas pocas obras. El resultado de esta digitalización se podrá observar en el futuro en Gallica, la biblioteca digital de la BNF.

LA EXPOSICIÓN

El Parlamento Vasco inauguró ayer en su sede la exposición con el título "Euskara jalgi Adi plazara" (Que el euskera salga a la calle), que permanecerá abierta hasta el 31 de marzo y que recoge una colección bibliográfica de los siglos XVI y XVII relacionada con la lengua vasca.


En total, la exposición muestra catorce de los libros más representativos de la historia y de la cultura vasca y del euskera en particular. Con excepción del libro cedido por la Biblioteca Nacional de Francia y del ejemplar del Nuevo Testamento de Joanes Leizarraga que ha prestado Euskaltzaindia, la biblioteca de la Cámara vasca es el origen de los libros que componen la muestra, y dar a conocer ese patrimonio es, precisamente, uno de los objetivos de la iniciativa.

Desde su creación en 1980, el Parlamento ha ido nutriendo su fondo documental. En la actualidad cuenta en total con más de 55.000 volúmenes de distintas temáticas. Además, dispone de más de 3.000 ejemplares de ediciones anteriores al siglo XX y cuenta con ejemplares de la mayoría de las primeras obras impresas en euskera.

El libro más antiguo de la muestra es una obra del humanista e historiador siciliano afincado en Castilla, Lucio Marineo Sículo, impresa en 1533, y que contiene el primer pequeño diccionario en euskera.

Otras obras que podemos encontrar son el 'Guero' de Pedro de Axular, de 1634 -también está el 'Gueroco guero'- o el 'Notitia Utriusque Vasconiae' de Arnaud de Oihenart, de 1638, obras de referencia en la historia de las letras vascas. Pueden verse también ejemplares de trabajos menos conocidos, como el 'Paranympho Celeste' de Juan de Luzuriaga, una completa «historia de la mystica zarza, milagrosa imagen y prodigioso santuario de Aranzazu». Y descubrir, de la mano del traductor Silvain Pouvreau, que antes de ser cardenal y duque, cuando solo era obispo, Richelieu escribió un catecismo masivamente difundido en Francia.

En la inauguración, que se produjo ayer, el primer presidente del Parlamento Vasco, Juan José Pujana, recordó los años que le costó conseguir La Doctrina de Betolaza (1595) y comentó que "el papel seguirá por mucha informática que haya. El libro es una obra de arte en sí mismo. La cultura entra por ósmosis: hay que tocarla, mirarla. Por eso no morirá".

Lugar de la exposición: Sala Tomás Moro del Parlamento Vasco (Becerro de Bengoa, Vitoria).

Fechas: Abierta hasta el 31 de marzo.

Horario: De lunes a viernes, de 9.00 a 19.00 horas.

Acceso: Libre.


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